viernes, 26 de marzo de 2010

Me vienen historias...

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Hace algunos meses que no escribo. Analizando la situación, me doy cuenta que me he centrado en mi corto entorno, mi nueva casa, mi nueva situación, y no me fijo demasiado en las personas que se cruzan en mi camino.

Antes me inspiraba el ver una docena de colegiales subiendo al autobús, una anciana cruzando la calle o una cara de preocupación saliendo de un banco; cualquier persona en cualquier situación me inspiraba una historia. Pero llevo meses preocupándome de si me arreglan las persianas, el jardín, esa baldosa torcida, si los peces se aclimatan o cuándo voy a colocar los libros. Pero de repente se encendió la luz.

Casi todos los días debo trasladarme en mi coche a la ciudad a comprar o a realizar algún trámite. La carretera local por la que circulo va a ser atravesada por una nueva autopista, por lo que hay un tramo en obras de forma casi permanente desde hace meses. Como hay un pesado trajín de camiones que entran y salen, hay siempre una o dos personas vestidas de amarillo fosforescente con una señal de stop en la mano que se encarga de parar la circulación cuando salen vehículos de la obra. El invierno ha sido crudo por estos lares, por lo que estos trabajadores se encontraban enfundados en sus gorros, bufandas, capuchas, guantes… pareciendo orondos muñecos que adornan los bordes del camino.

Pero llegaron días algo más cálidos y soleados y se pudo descubrir la humanidad de aquellos bultos móviles. Aparecieron brazos fuertes, manos rudas y rostros bajo los cascos que cubrían sus cabezas. Al anunciarse el tramo de obra se reduce de velocidad y se pasa lentamente ante ellos, que ya charlan y fuman de forma más distendida que durante el crudo invierno. Ayer uno de ellos se encontraba en el borde de la carretera con los brazos cruzados, mirando fijamente al suelo, convertido en una figura estática que me llamó la atención desde doscientos metros más atrás. Pasé ante él mucho más despacio que otras veces, y observé su cara de preocupación y un ligero movimiento de labios que indicaba una charla consigo mismo. Al final del tramo de obra supe que había una historia.

Así que ya llego, amigos. Aquí está de nuevo Tito Carlos contando esas extrañas historias que rondan por su cabeza. Me pongo en ello….


12 comentarios:

Winnie0 dijo...

Lo celebro por todo lo alto...TITO CARLOS VUELVE!!!! Te echaba de menos a ti y tus historias de miradas, alegría y desilusiones...Besos

Luz de Gas RadioBlog dijo...

Pues espera que llegue el verano, se van a poner negros del sol.

¿Que se estaría diciendo?

anapedraza dijo...

Ojalá sus pesares tenga solución.

Llevamos meses esperándote, cuando quieras.

¡Feliz fin de semana!

MIGUEL

TitoCarlos dijo...

Son historias de amor y muerte....

B. Miosi dijo...

Ya era hora, no hay derecho. Solo te veía en Facebook de vez en cuando y la verdad... no es lo mismo.

Besos y rebienvenido!
Blanca

Mariana Castrogiovanni dijo...

Amigo querido, te echaba de menos, y aún así entiendo muy bien los motivos de tu ausencia. Yo también vengo bastante poco por aquí, por la blogósfera. Tengo mucho trabajo (por suerte), que se suma a los compromisos familiares y sociales, y los días tienen 24 horas, no más...
Te dejo un beso enorme, y que sepas que durante todo este tiempo has estado en mis recuerdos.
Chin chin por el reencuentro!

milagros dijo...

Me alegra poder leerte de nuevo.
Un abrazo

Noelia dijo...

premio en mi blog feliz finde semana muaks

Annick dijo...

La inspiración llega cuando menos te lo espera ...ahora cuentanos lo que pasa .

Besos desde Málaga.

maria dijo...

ya se te echaba de menos

Thiago dijo...

jaj ya veo.... Veo que efectivamente vuelves. Bueno, pues estaremos atentos, pues tus historias siempre han estado llenas de vida y de literatura... Genial tenerte por aquí otra vez.


Bezos.

Emma dijo...

Hola TitoCarlos, ¿cuanto tiempo, verdad? y por lo que leo también por tu parte ;)
Bueno, espero que la próxima lectura a tus historias no esté muy lejos. Un saludo.

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