miércoles, 29 de julio de 2009

Julia, o el odio intenso.

.
Tanto los miembros de mi familia como mis amistades parecen sorprendidos cada vez que me ven mostrar mi aspecto de la persona más feliz del mundo. Es cierto que tras una temporada de bajón emocional (que me costó enfermedades varias, tras terminar mi relación con Julia), cayó sobre mí un estado de euforia exagerada que llamó la atención, pero todo tiene una explicación que ahora, y solo ahora que la euforia ha desaparecido, puedo dar.

Decidí abandonar todo contacto con Julia por puro aburrimiento; sus creencias sobre todo lo paranormal, sus conclusiones sobre hechos inexplicables, sus reuniones con personajillos afines a esas ideas… todo se me hizo insoportable, y a pesar de que yo estaba encantado admirando sus hermosos ojos y disfrutando de su fantástico cuerpo, al no aportarme nada más decidí despedirme de ella definitivamente una noche a la puerta de su casa, y no entrar en ella como era costumbre.

No la eché nada en cara, tan solo traté de explicarle cómo eran mis sentimientos hacia ella, en los que no había suficiente amor, y la poca afinidad que existía entre sus prioridades y las mías. Era mejor dejarlo. Sus hermosos ojos se llenaron de ira y sus manos apretaron fuertemente el cuello de mi camisa, acercando su cara a la mía. Sus temblorosos labios parecían que iban a abrirse para dejar escapar los más horribles exabruptos contra mi persona, pero sólo dejaban escapar unos hilillos de espumosa saliva por sus comisuras. Tuve que esforzarme para aguantar su mirada mientras lograba zafarme de sus garras; la aparte de mí y me despedí de ella. No hubo lágrimas ni gritos, pero nunca olvidaré esa manifestación de odio repentino.

Aquella mirada y aquellos labios hicieron que olvidara todo sentimiento positivo hacia Julia. A pesar de mi aturdimiento por aquella escena no tuve reparo en buscar un amigo y beber hasta altas horas de la noche para ayudar a retirar definitivamente a Julia de mi cabeza; pero no fue fácil.

Llegué a casa canturreando y casi feliz, pero al mirarme en el espejo descubrí mi camisa desgarrada; tal era la fuerza con que Julia se aferró a ella y tal fue la que tuve que ejercer para que me soltara. Reviví de nuevo la escena y sacudí fuertemente mi cabeza como si así se lograse que determinados pensamientos se desvanezcan. Me quité rápidamente la camisa y me dejé caer en la cama, esperando que la embriaguez me llevara rápidamente a un profundo sueño.

Al día siguiente, acompañado de un fuerte dolor de cabeza, visité a mi madre y la di la noticia. A mi madre le caía bien Julia, por su simpatía y su dulzura, y no servía que la dijese que no era así fuera de sus visitas, que Julia cuidaba mucho las formas ante jefes y clientes, y que en la intimidad la transformación era importante. Al resto de mi familia le era indiferente, y yo lo agradecía, pero mis amigos no entendían como podía haber dejado de esa manera a semejante bombón. Evidentemente nadie conocía a Julia como yo.

Bajó la intensidad del dolor de cabeza, pero dos días después no había desaparecido y este hecho me mantenía cabizbajo, aturdido y sin poder concentrarme en el trabajo. Los amigos y compañeros me daban palmadas en la espalda dándome a entender que el motivo era Julia y que ya se me pasaría, pero tenía muy claro cuál era mi sentimiento hacia Julia, ni amor, ni odio. No quería pensar en ella, pero el entorno me obligaba.

Las pastillas más fuertes no me hacían nada, y para complicar más mi estado, comencé a tener una sensación desagradable en mi estómago, como si una presión externa hiciera contraer sus paredes. Y no quería ir al médico; achacaba este síntoma a la cantidad de fármacos que había consumido esos días, y decidí esperar a que sus efectos desaparecieran. Mi familia también achacaba mi estado a una depresión por la ruptura con Julia, cosa que me desesperaba. No paraba de repetir que no la quería, que no la nombraran, pero eso hacía que se afianzara más esa creencia.

Cabizbajo por el dolor de cabeza y encogido por la desagradable sensación en el estómago, hacía enormes esfuerzos por mantenerme en posición digna, pero mi estado se agravó cuando un tirón muscular repentino en la espalda, bajo el hombro derecho, como si hubiera recibido un disparo, me dejó caído en el sofá en una postura imposible de explicar. Se me saltaban las lágrimas y apenas tuve fuerza mental para colocarme en una postura más racional.

Pensé que era el resultado de andar en posturas forzadas y analicé el camino a seguir: me tumbé en el suelo de espaldas, aunque esta posición no aliviaba mi dolor, pero deduje que ese nuevo dolor se quitaría solo y que aún había que esperar a que desapareciera el mal del estómago; el dolor de cabeza era lo único que consideraba extraño, pero si lograba aislarlo, me resultaría más fácil razonar y buscar solución. Comencé a sudar, no parecía fiebre, pero un calor extremo comenzó a agobiarme. Tenía cerca el teléfono, así que llamé a la oficina; no pensaba aparecer por allí hasta que estuviera totalmente aliviado. Todos mis compañeros y amigos se ofrecieron a ayudar y les rechazaba, y más de uno me recomendaba que llamara a Julia, como si supieran a ciencia cierta el origen y solución de mis males. Cuando mi madre me llamó y me dijo que Julia tenía que estar conmigo, cuidándome, y que no entendía mi empeño en apartarla de mi vida, la colgué bruscamente y me puse a llorar.

Con gran esfuerzo logré llegar al baño para hacer mis necesidades, y observé el puño de la camisa que me rompió Julia con su inexplicable furia y que asomaba entre otras ropas en el cesto de la ropa por lavar. Julia seguía merodeando en mi vida pese a mis esfuerzos, y añadí su nombre a mi lista de males pendientes de solución, pero en ese momento una lucecita en el fondo de mi cabeza iluminó mi inteligencia, y era tal el estado en que me encontraba que decidí hacer lo que fuera con tal de sentir una pizca de alivio entre tanto dolor. No sin dificultad logré vestirme, adoptar una posición casi erguida y salir de casa. El aire fresco apenas me aliviaba, así que no me detuve; me dirigí a casa de Julia.

El camino fue penoso; aunque eran los primeros momentos de la noche, mi estado era tan indigno que no quería correr el riesgo de ser reconocido, y tampoco tenía ánimo para dar explicaciones que ni siquiera yo me iba a creer. Así que recorrí un largo camino por callejones alejados y solares y jardines con poco público que me ayudaban a ampararme en la oscuridad. Hasta que llegué frente al portal de Julia y me acomodé tras un seto desde el que podía espiar un buen rato.

La luz de la habitación de Julia estaba encendida. Desconocía la actividad de Julia a esas horas desde que la dejé, pero suponía que saldría ella sola a dar esos grandes paseos que dábamos juntos hasta unas semanas atrás. A veces caían gotas de sudor sobre mis ojos y me los secaba con la manga de la camisa, pero no quité la vista de su ventana hasta que se apagó aquella luz, momento en que me fijé atentamente en el portal. Efectivamente, Julia salía a pasear; un largo paseo a juzgar por su indumentaria y la botella de agua que colgaba de su brazo en una bolsa de malla. A pesar de todo esperé cinco minutos y salí de mi escondite.

Tanteé el bolsillo de mi pantalón; ahí estaba la colección de llaves entre las que se encontraban las de su casa. Julia podría haber cambiado la cerradura de su casa, pero seguramente no cambió de costumbre y no cerraría la puerta con cerrojo, por lo que también llevaba una vieja tarjeta de crédito con la que podría forzarla. Pero hubo suerte y no hizo falta tanto esfuerzo; la llave abrió sin problemas.

Me sobresalté cuando distinguí una débil luz proveniente del comedor, pero su temblor me hizo pensar en una pequeña llama y no le di más importancia; al contrario, esa pequeña luz me ayudaría una vez que mis ojos se acoplaran a la tenue iluminación. Me asomé al comedor y enseguida encontré lo que temía encontrar. Sobre un pequeño aparador un circulo de diez velas rodeaban un pequeño muñeco de trapo, hecho manualmente, que tenía cosido el trozo de camisa que Julia me arrancó en su extraño ataque de ira, sobre la cabeza se apoyaba un grueso libro y sobre el estómago un pesado cenicero de mesa; por un costado sobresalía la punta de un largo alfiler clavado por la espalda.

Me acerqué agachado para no hacer sombras que se vieran por la ventana, aparté muy despacio algunas velas, tomé el libro y el cenicero, dejándolos suavemente en el suelo y saqué la figura de aquel círculo infernal alejándome hacia el casi oscuro pasillo. Noté como los calores febriles desaparecían y sonreí aliviado observando el grotesco muñeco; extraje la larga aguja que tenía clavada y me sorprendí respirando sin dificultad; los dolores comenzaron a remitir y el estómago ya estaba ausente de malas sensaciones.

La lucidez comenzó a invadir de nuevo mi cerebro; debía marcharme, pero quería vengarme. En la habitación vi sobre la cama una de las camisetas que Julia utilizaba para moverse cómodamente vestida por la casa; era una camiseta vieja, que los años y los múltiples lavados la dejaron sin color pero con la suavidad y textura que la hacían cómoda. Llevaba tanto tiempo poniéndosela, que no podría encontrar otra prenda que fuera más suya; así que con las tijeras de la cocina recorté un trozo tan grande como el muñeco y dejé el resto junto a las velas del comedor. Tomé una hoja de papel en blanco y escribí una nota que dejé en el círculo de velas:

“Julia, me llevo tu vudú-juguete y un trozo de tu ropa habitual. Ha funcionado conmigo, así que funcionará contigo si me lo propongo. No quiero hacerte daño, a pesar de todo, por lo que solo lo utilizaré si sospecho que alguna de mis infelicidades es por tu causa. Te emplazo a procurar que logre ser un hombre feliz.”

A partir de ese momento el bienestar invadió mi cuerpo. Regresé rápidamente a casa y guardé el muñeco envuelto en trapos viejos en el fondo de una caja de herramientas que siempre llevaba en el coche, y comencé a olvidarme de él, de Julia y de todos los males de esas semanas. Recuperé la alegría, la salud, y la euforia era tal, que llamó la atención de mi familia y amigos; hasta el día del accidente en la carretera camino a casa de mi madre.

Lo de menos es la causa del accidente, solo contaré que tras varias vueltas de campana el coche quedó destrozado y volcado a unos treinta metros de la calzada, pero logré salir por mi propio pie, aunque demasiado aturdido, y caí desmayado en el arcén justo antes de incendiarse el automóvil.

Me desperté viendo la lánguida cara de mi madre que me apretaba una mano entre las suyas. Aunque mi mente aún no estaba totalmente despejada pude entender el torbellino de noticias en boca de familia y amigos presentes en ese momento: Solo tenía una rotura leve en una mano, el coche quedó carbonizado y no se pudo salvar nada de él, y Julia cayó desde la ventana de su apartamento justo antes de incendiarse.

.

lunes, 27 de julio de 2009

Lunes de risa: Como evitar una multa de tráfico.




.

Un cochazo circula por una carretera secundaria a unos 200 Km/h y un guardia civil de tráfico le distingue a lo lejos y cruza su coche para detenerle y multarle.

El cochazo se detiene ante el guardia y baja la ventanilla del conductor. El guardia se acerca y pregunta al conductor:

- ¿Sabe que circulaba a unos 200 Km/h?
- No, – contesta el conductor – voy borracho y no veo bien el velocímetro.
- Bebido y a gran velocidad. Será una cuantiosa multa. Enséñeme su documentación, por favor.
- No tengo carné de conducir; siempre me suspenden…
- Usted es un delincuente; enséñeme la documentación del automóvil.
- No se donde está. Este coche es robado.
- ¡¿Cómo?! Esto es el colmo. Mire a ver si está en la guantera…
- En la guantera no había nada cuando guardé la pistola.

El guardia se aleja unos pasos y pone la mano sobre su arma.

- ¿Va usted armado? – dice, un poco asustado.
- Si no fuera armado no habría matado a la mujer que hay en el maletero.
El guardia desenfunda la pistola y apunta al conductor mientras se acerca a su coche.
- ¡No se mueva de ahí! – y toma la radio - ¡Central, tengo a un asesino armado y borracho conduciendo sin carnet un coche robado a alta velocidad con un cadáver en el maletero! ¡¡Solicito refuerzos!!

Unos minutos después aparecen varios helicópteros, tanquetas antidisturbios y el grupo de operaciones especiales que rodean el coche con unas cien armas encañonando al conductor. El oficial jefe de operaciones se acerca con mucha precaución y pregunta al conductor.

- ¿Cómo se llama?
- Puedo enseñarle mi documentación – dijo el conductor sacando muy lentamente su cartera y mostrándole su carné de conducir.

Como esa documentación está en regla, le acerca un alcoholímetro.

- ¡Sople fuerte por el tubo! – y el aparato marca 0,0. - ¿El coche es robado?
- El coche es mío, si quiere le enseño la documentación; la tengo en la guantera.
- ¡Como coja la pistola le pego un tiro aquí mismo!
- ¿Pistola? No he tocado una pistola en la vida.

El conductor abre la guantera y saca la documentación. El oficial observa que está todo en regla y le pide las llaves para abrir el maletero, que otro agente certifica que está vacío.

- No entiendo – dice el oficial – el agente de tráfico dice que iba indocumentado, armado y borracho conduciendo un coche robado con un cadáver en el maletero.

- Eso me dijo a mí, y también le habrá dicho que iba a 200 Km/h, ¿no?

.

miércoles, 22 de julio de 2009

Barcelona 1492



.

El 7 de Diciembre de 1492 el Rey Fernando se encuentra, como cada viernes, en la sala de su Palacio Mayor de Barcelona escuchando las súplicas y lamentaciones de los pobres miserables a los que deja entrar en Palacio. Se deja ver piadoso con ellos, pues lleva años escuchando rumores sobre su forma de reinar junto a su esposa Isabel, en que su mano dura apenas es suavizada por la reina.

Lleva a rajatabla el ayuno matutino de los viernes, por lo que en ese día de la semana paraliza toda actividad física e intelectual si no está en campaña, y decide dedicarlo a esta actividad, a la vista piadosa y descansada, ya que lo hace sentado en el trono de la sala. Muestra su piedad con suma paciencia con la intención de ganarse al pueblo y acallar a los críticos que le acusan de traidor por no cumplir sus promesas en las rendiciones de ciudades sitiadas, gracias a las cuales consigue la unidad peninsular.

Lleva cerca de veinte años discutiendo con la familia de la esposa, con aquellos que creen que la reina debió haber sido Juana, la Beltraneja, y que les hubiera agradado más la unión de Castilla con Portugal a través de su casamiento con Alfonso V, el Africano. Aquella pretensión fue la causa de la guerra civil, pero allí aprendió a dominar la política y la guerra, ganándola en Toro y consiguiendo la corregencia en Castilla. Desde entonces, su disimulada afinidad con el pueblo es el arma más potente contra aquellos que no le quieren. Ahora, tras la conquista de Granada en Enero, rumorean que no cumplirá la promesa hecha por Isabel de garantizar el derecho a la libertad religiosa tras la capitulación del reino de Granada, ya que expulsó a los judíos en Julio de ese año. Efectivamente, no piensa cumplirlo, y solo espera el apoyo popular suficiente para decretar la uniformidad religiosa y llevar a los moriscos a la conversión forzosa.

Ese día repartió justicia pacientemente hasta el mediodía, momento en que decidió retirarse para comer y, como siempre, se despide con promesas a sus súbditos. El pueblo le recibe a la salida del palacio, y bajando las escaleras de la Real Capilla de Santa Águeda que da a la Plaza del Rey se acerca al monarca un hombre a grandes pasos, y al estar a su altura saca de bajo su capa una espada corta y ancha, sumamente afilada, y da un espadazo al Rey en el cuello. Quizá por los nervios del asesino el golpe no fue certero y al intentar asestar un segundo golpe varios de los miembros del pueblo que allí se encontraban lo redujeron, y lo habrían matado si no fuera por el “No le matéis” que logró gritar el Rey.


Le llevaron a los aposentos donde paraba el Rey Don Juan, su padre, y acudieron todos los físicos y cirujanos de la ciudad, llegando cuando el Rey sufrió un desmayo, temiéndose lo peor, pero analizada la herida y viendo que no era mortal, al no tocar la vena vital, decidieron coser la herida con siete puntos y recomendaron a su majestad descanso por bastantes días.

Durante esas horas, el pueblo se agolpaba en las puertas de palacio gritando “¡Viva el Rey!” y deseosos de noticias sobre la salud de su amado regente. Allí pudo verse la llegada de Isabel, su Reina, pálida y llorosa por lo triste del acontecimiento y aún sin saber el resultado final. Dicen las crónicas que ni en Roma, a la muerte del Papa, hubo tanto lloro, tumulto ni tristeza.

El atentado fue realizado por un tal Joan Canyamars, que al parecer viajó a Barcelona para realizar el crimen y en la posada en que dormía dicen que hablaba con buen entendimiento y que no parecía loco. No obstante, en sus interrogatorios, declaraba que Dios y el Espíritu Santo se lo mandaron hacer para luego autoproclamarse Rey, y lo repetía incluso mientras le atormentaban. Mas tarde se supo que ya había hecho locuras en su región de origen, ante lo cual el Rey dijo al saberlo que “por amor de Nuestro Señor Dios y de Su Gloriosa Madre Santa María, abogada de los pecadores, le perdonaba” y mandó que lo vistieran.

Pero en el consejo Real se acordó, sin que se enterara el Rey, que aunque fuera un loco, debía morir cruelmente para que “sirviera de ejemplo y constituyese memoria eterna”, según sentenció, en nombre del Rey, el señor Alonso de Caballería, Vicecanciller del Rey.

Colocaron a Joan Canyamars atado desnudo a un palo, a modo de crucifixión, sobre un carro de madera, lo pasearon por la Plaza del Rey, donde le cortaron un puño y medio brazo, después lo llevaron por las calles por donde corre la procesión del Corpus y en una de ellas le sacaron un ojo, en otra calle el otro ojo y el otro puño, en otra el otro brazo y así sucesivamente sin que el criminal rechistara; ni una palabra, ni un grito, ni un lamente, y con gran barullo de niños y jóvenes caminaban alrededor del carro.

Después lo sacaron de la ciudad, apedrearon al cadáver y lo prendieron fuego.
-------------

NOTA: Narración basada en una carta que Pere Miquel Carbonell, archivero real de Barcelona, envió a su compadre Bartomeu de Veri en que narra el atentado que sufrió Fernando el Católico en Barcelona el 7 de Diciembre de 1492. La epístola termina así:

Y puede decirse que en estos días han ocurrido tres milagros seguidos: El uno, que no se nos muriese el Rey; el otro, que no muriera el loco en ese momento, pues de morir ambos enseguida, la gran desventura nuestra hubiese sido no saber nunca la verdad de este caso; y el otro milagro,cómo la ciudad estaba toda conmovida y en armas a punto de alborotarse. Gracias sean dadas a Dios y a su Madre que nos han ayudado, que de nada tenemos culpa; Dios nos ha restaurado a nuestro Rey, cuya bondad y santidad no creo tenga par en este mundo, y plazca a la Santa Trinidad que le quiera perdonar. Amén.

De Barcelona a 8 de Diciembre de 1492


.

martes, 21 de julio de 2009

PFUNES me da un premio.


.
Viendo la marcha de la blogosfera desde computador ajeno y junto a la piscina veo que PFUNES me otorga un premio "por la calidad de la prosa."

PFUNES tiene un blog llamado "Reflexiones sobre un clasicismo contemporaneo" dedicado a la arquitectura, y desde la primera visita se observa su visión de artista que, aunque lo desarrolle con la arquitectura, es capaz de aplicarlo a cualquier campo.

Es por ello que valoro muchísimo el detalle de otorgarmelo y hacermelo compartir con los siguientes blogs de alta calidad:


Os recomiendo la lectura de todos estos blogs y, por supuesto, aquellos que quieran saber TODO sobre arquitectura desde el origen hasta nuestros días y crean que otra arquitectura es posible, no dejen de visitar a PFUNES.

.

lunes, 20 de julio de 2009

Lunes de Risa: Empleadas domésticas, sexo, y esas cosas


.

LA EMPLEADA DOMÉSTICA

La empleada doméstica pidió aumento de sueldo.
A la señora no le cayó muy bien la solicitud, así que le preguntó:

- María, ¿por qué crees que mereces que te aumente el sueldo?
- Señora, hay tres razones: la primera es que yo plancho la ropa mejor que usted.
- ¿Quién te ha dicho que planchas mejor que yo?
- Su esposo, señora.
- ¡Oh, vaya!
- La segunda razón es que yo cocino mejor que usted.
- Eso es puro cuento, ¿quién te ha dicho que cocinas mejor que yo?
- También su esposo, señora.
- ¡Ah, caramba!
- La tercera razón y la más importante es que yo follo mejor que usted.
(La señora, muy descompuesta)
- ¿Mi esposo te ha dicho eso?
- No, señora, me lo ha dicho el jardinero.

OBVIAMENTE, LA SEÑORA LE AUMENTÓ EL SUELDO

_________________________

SEXO CON UN PACIENTE

Un médico se encontraba sentado en la silla de su consultorio, después de haber mantenido relaciones sexuales con su paciente.

Pensando en lo que había hecho, su conciencia le repetía: 'pero cómo hiciste eso! qué vergüenza, perdiste toda la ética profesional! !!!'

- Dios míoooooo..... que hago? - se preguntaba...

Al rato de estar culpándose de sus actos, observa que sobre su hombro derecho aparece un diablito que le dice: 'Escúchame.. . no seas idiota... ¡hay una cantidad exagerada de médicos que tienen sexo con sus pacientes! ¿qué te crees? ¿que eres el único? Hazme caso... es de lo más natural del mundo.... quédate tranquilo!!! '

- Tienes razón, si yo no hice nada malo - se dijo convencido...

Al terminar de decir eso, en su otro hombro aparece un angelito y le replica al oído: 'Acuérdate que eres veterinario! !! VE-TE-RI-NA-RIO.... gilipollas!!!'

______________________________

EL ABUELITO

Antoñito, muy curioso, pregunta al abuelo:

- Abuelo, ¿tú todavía tienes sexo con la abuela?
El abuelo le responde:

- Sí. Pero sólo sexo oral.

Antoñito, todavía más curioso, pregunta:

- ¿Y qué es sexo oral, abuelo?

Y él responde:

- Yo le digo a tu abuela "Jódete" y ella me responde "Vete a tomar por culo".


.

miércoles, 15 de julio de 2009

Una esposa como Dios manda

.


Sentada en su cómodo sillón la abuela Laura no para de hacer ganchillo. Sus pequeñas gafas se apoyan en el borde de su nariz y de vez en cuando alza la vista sobre ellas para ver trajinar por la casa a su hija Elisa, la menor de sus ya crecidos siete retoños, que recoge la mesa en que acaban de comer un pollo asado que ha traído ya cocinado.

Elisa trabaja en turno partido durante todo este mes, así que llega a casa y come con su madre, dejando la mesa preparada para Andrés, que llega apenas quince minutos antes de que ella regrese al trabajo. Nada más llegar del trabajo, Elisa se cambia de ropa y deambula cómodamente con un vestido corto de algodón y unas alpargatas que muestran el pié desnudo. Laura la mira y detiene sus dedos un momento mientras recuerda el lejano tiempo en que tenía la edad de Elisa.

Laura cocinaba muy bien, se levantaba temprano para poder realizar las tareas de la casa y tener tiempo para preparar una suculenta comida dedicada, principalmente, a su marido que llegaría cansado de trabajar y bien se lo merecía. Calculaba unos minutos antes para retocar su maquillaje, el peinado y que la ropa no tuviera alguna mancha que la desluciera. Un comportamiento que no fue copiado por ninguna de sus hijas, al parecer, a la vista del aspecto que tenía su hija.

Al fin llega el marido de Elisa, saludando alegremente nada más abrir la puerta; Elisa sale a recibirle y se dan un beso en la boca, le indica la mesa y lo que hay para comer, que lo tiene preparado en el microondas y debe calentarlo en unos minutos. Tras la aprobación, por parte de él, se dirige a su suegra y le saluda efusivamente antes de cambiarse su trajeada ropa por una camiseta y un pantalón corto mientras la pareja intercambia sus novedades en el trabajo.

Laura recuerda que recibía a su marido con voz queda, procurando ser relajante, y con un corto beso en la mejilla le dirigía a un sillón y se ofrecía a quitarle los zapatos. Ella no hablaba, solo escuchaba, pues no debía interrumpir la conversación con temas que no eran, indudablemente, mas importantes que los de su marido. Procuraba el bienestar de él, pues sabía que eso repercutiría en el bienestar de ella.

Andrés termina de comer y llena el lavavajillas con la cacharrería utilizada, y lo hace silbando y tarareando canciones. Laura recuerda cómo evitaba los ruidos de la cocina a partir del momento en que su marido entraba en casa y hasta que se levantaba de la siesta; ahora le parecía estar viviendo en el extranjero.

De vez en cuando oía a su hija discutir con Andrés y se horrorizaba, ya no había respeto por quien lleva los pantalones, incluso se reunían en la mesa del salón y hacían cuentas juntos; “esto para la hipoteca, esto para recibos, esto para el colegio…” Elisa intervenía como si todo el dinero fuera suyo, algo que ella nunca se le pasó por la imaginación hacer con su marido. No discutió nunca con él, le animaba en sus aficiones pero no hablaba de las de ella pues sus intereses eran triviales comparados con los de los hombres. Tenía muy claro quién era el amo de la casa.

Ahora Andrés se viste de nuevo y sale a recoger al niño a la salida del colegio; hará la compra y la colocará en la nevera. Al parecer muchos hombres hacen eso ahora por haber permitido a la mujer acceder al trabajo remunerado; lo curioso es que no les importa.

Anoche no pudo dormir. Generalmente tarda unos cinco minutos, pero anoche no lo conseguía, por lo que pudo oír a la pareja en sus juegos sexuales. Al parecer Andrés estaba cansado y se disponía a dormir cuando Elisa comenzó a hacerle cosquillas. Laura se lo recriminó mentalmente; eso no está bien. En esas obligaciones matrimoniales, la iniciativa debe ser de él, y ella acceder siempre gustosamente; pero hacerlo al revés, es de… mala mujer. Encima escucha a Elisa decir “así no, así no”, cuando debe acceder obedientemente, sin quejas, a cualquier práctica sexual aunque sea inusual. ¡Y ese final! Las pocas veces que Laura alcanzó el momento culminante con su marido, un pequeño gemido indicaba el goce logrado, sin embargo Elisa lo alcanza tantas veces como lo hagan y de forma escandalosa, con el peligro de que el niño les oiga.

No solo eso. Cuando Elisa tiene turno partido se levanta más tarde que Andrés, y éste se tiene que preparar el desayuno. Jamás se le ocurriría a ella fallarle a su marido de esa manera; cuando se levantaba, su desayuno estaba preparado.

De todas formas Laura mira siempre a su hija con ternura, y aunque no lo entienda, el verla feliz lo justifica todo.

----------------------------

lunes, 13 de julio de 2009

Lunes de Risa: Lio de ordenador.

.
"Las cosas se pueden hacer regular....
las cosas se pueden hacer mal ....
pero para liarlo todo de verdad de verdad, hace falta un ordenador...."

Usuario: Voy a hacer una copia de seguridad de toda la información de los clientes. Solo faltaria que despues de habernos pasado tres meses introduciendo datos en el PC sucediera cualquier cosa y se borraran. Vamos a ver, para guardar los ficheros he de pulsar "salvar", ¿no?

Pantalla: Lo siento, no se pueden salvar los ficheros por falta de espacio en el disco duro.
Aceptar / Borrar; elija opción.

Usuario: Vaya. Borrar no. Mejor "Aceptar".

Pantalla: La aceptación implica una defragmentación automática del disco duro. ¿Está Ud. seguro que desea defragmentarlo?
Aceptar / Denegar; elija opción.

Usuario: No estoy seguro de nada. Denegar

Pantalla: Salvar los datos sin haber defragmentado previamente los códigos binarios puede causar una reducción momentanea de la Ram ¿Desea Ud. activar la memoria virtual?
Activar / Virtualizar; elija opción.

Usuario: Demonios. ¿Puedo contestar que no sé?
Pongamos que virtualizar...

Pantalla: Antes de virtualizar la memoria, sincronice los soportes bus de los puertos paralelos.
Eliminar /Slotar; elija opción.

Usuario: Sincronice los soportes bus de los puertos paralelos ...
Sincronice los soportes bus de los puertos paralelos ...
Eliminar suena peligroso. Slotar.

Pantalla: ¿Prefiere por su seguridad dotar a los slots de nanocuantos suficientes para proteger la placa madre?
Yepes / Nopes;elija opción.

Usuario: Vaya por Dios. Mejor lo yepo que suena mejor.

Pantalla: Mala idea. Por favor, cargue un diskette para salvar la información que pudiera perderse en la yepeción.
Encrincar / No; elija opción.

Usuario: Me estoy empezando a poner nervioso. No.

Pantalla: ¿Desea entonces borrar los datos salvados?
Aceptar / Borrar; elija opción.

Usuario: Vamos a ver, vamos a ver ....
Si acepto significa que se borran, y si digo que los borro igual voy y los borro.
No entiendo la lógica de estas máquinas. Borrar.

Pantalla: Recuerde que una vez borrada toda la información del disco duro, esta no podrá recuperarse.
Ok / Ok ; elija opción.

Usuario: Demonios. ¿Y no puedo apagar el ordenador? Ok.

Pantalla: Borrando información disco duro....

Pantalla: Borrando información disco duro.....

Pantalla: Disco duro borrado. ¿Desea destruir algo mas?
Si / También; elija opción.

Usuario:Mejor me voy a casa. Por hoy ya es suficiente estropicio.


.

sábado, 11 de julio de 2009

Gracias Stanley


.

Entre aquellos que conocemos a Stanley,

¿hay alguien que no le quiera?
¿hay alguien que no lea cada miercoles su Historia Cálida?
¿quién no le endosa un elogioso comentario?
¿quien no se emociona al comprobar que en el post hay un cariñoso comentario suyo?

Pues ese, el gran Stanley Kowalski, al que tenemos tanto afecto en esta casa, me otorga el prestigioso premio que lleva el nombre de su hermoso blog, metiéndome en el mismo saco en que se encuentran los, para mi, muy admirados:

Winnie, mi sobri bloguera (Lo que se ve es lo que hay)
Honradísimo con este premio por venir de quien viene y por los personajes con quienes lo comparto.

Gracias, amigo Stan, te debo muchas....


NOTA: ¿Se nota que estoy de vacaciones? Casi todas las entradas del verano están en automático, y entro de vez en cuando a comentar. Ahora estaré una temporadita fuera, pero dejaré entradas.
Stanley, mi Carmen, Tita Carmen, siempre me da recuerdos para tí y me pregunta por tus entradas y tus premios. El malqueda soy yo, por no enviarte sus misivas.
Un abrazo,

.

miércoles, 8 de julio de 2009

Una Historia Celestial (a partir de un brevísimo)

.
En la página rdeditores.com se convocó el Premio de Relatos Hiperbreves al que se me antojó participar con el primer relato hiperbreve que mi magín ha inventado en un momento de plena lucidez, pues esta es otra de esas cosas que no me han vuelto a ocurrir. Obviamente, no ha sido ni siquiera mencionado. Muy alta calidad la presentada.

El brevísimo relato, incluido título, es el que sigue:
____________

Cese de ángel

Al recibir la orden ni siquiera le miró a los ojos.

- Anuncié la salvación y se perdieron. – Dijo - No volveré a hacerlo.


Y entregó sus alas.

____________

Cuando una inspiración como ésta se produce en la mente de Pedro Almodovar, la recrea como escena principal de una película y comienza a escribir lo que debe suceder antes y después de dicha escena. Pues bien, yo he hecho lo mismo, y el resultado es éste:

.


Cuenta la mitología católica que en un principio, Dios creó el mundo, las estrellas, los planetas y una parcelita llamada Tierra que llenó de animales variados. Como notó que faltaba algo creó a la primera pareja humana, animales con inteligencia y alma, a la que dijo: ‘Creced y multiplicaos’, y en su reino celestial creó las almas que ocuparían esos cuerpos procedentes de esa multiplicación que se esparcirían por su parcela terrenal.

Las almas, en un mundo ingrávido, tienen el equivalente de las alas en los seres grávidos creados por su Señor, y con ellas se desplazan a placer por el volumen celestial dedicando un tiempo inexistente en juegos y persecuciones que no aportan nada a su infinita inmaterialidad.


Parte de estas almas, tuvieron el privilegio de poseer grandes alas que les conferían una gran velocidad en sus desplazamientos, y los llamó ‘ángeles’. Era su ejército particular, con el que mantenía el orden entre aquellas grandes masas de almas creadas para otro fin. Pero, al parecer, no contó con que debía de controlar a los controladores, y entre ellos surgieron las primeras rencillas de lucha por el poder que se convirtieron en germen de uno de los genes heredados en la raza humana. Logró poner orden, pero tuvo que crear el espacio destinado a los castigos y envió allí a los ángeles insurgentes y a las almas que cometieron el error de seguir sus consignas. Los ángeles buenos recuperaron el control, y las almas buenas regresaron a sus inocentes juegos.

Todas estas almas, tienden a ordenarse en una fila disciplinada hacia la gran puerta de lo que podemos llamar ‘El despacho de Dios’, al que entran de uno en uno, de forma aleatoria, y tras la comprobación personal de la pulcra limpieza del alma, Dios le despoja de sus pequeñas alas y se precipita a un inexistente vacio.

Las almas van cayendo de una en una, y regresan, tiempo terrenal después, de brazos de un Ángel, y es observado detenidamente por su creador, quien estudia lo realizado por dicha alma en ese tiempo, y le otorga el premio celestial o el castigo infernal. Pero el resultado final no era del todo satisfactorio, así que modificó el proyecto inicial. Decidió ir en persona.

Llamó a un ángel con categoría y le pidió que anunciara su llegada con suficiente antelación; Él, salvaría al mundo. Cuando lo creyó necesario, se despojó de sus poderes celestiales y cayó al vacío. Cuando le correspondió, regresó algo confuso, pero creyendo haber realizado una buena labor.

Un corto tiempo después de su viaje, fueron llegando las almas de aquellos que ayudaron en su modificado proyecto terrenal, por lo que les dio responsabilidades en el orden celeste. Uno de ellos, por ejemplo, se ocupó de la recepción de almas, y era el único que poseía las llaves del paraíso, lo que le daba gran trabajo, ya que la parcela terrenal estaba totalmente invadida de seres con alma de la que siempre alguien se ocupa de despojar.

Con tanto tiempo libre, Dios se sentó en sitio estratégico y cómodo desde donde podía observar lo que sucedía en su territorio. Y cada vez estaba más descontento de lo que veía. Dios daba almas a sus criaturas y ellos se entremezclaban; interpretaban sus enseñanzas a conveniencia de cada zona, surgían líderes que no lo eran, y encima estaban estropeando su finca con guerras, fuegos, humos y matanzas del resto de criaturas. Cuando no pudo más, decidió bajar para realizar un segundo reajuste y llamó al mismo ángel anunciador de la vez anterior.

Al recibir la orden ni siquiera le miró a los ojos.

- Anuncié la salvación y se perdieron. – Dijo - No volveré a hacerlo.

Y entregó sus alas.

En ese momento, se convirtió en un alma grávida, con alas recién cortadas, y se precipitó al vacío. Como ángel experto sabía lo que podía ocurrir; no era tan ignorante como el resto de las almas en esa situación y sabía que debía tomar las riendas de una criatura por un tiempo imprevisible, pero había una salvedad. Las almas se presentaban ante Dios y según sus características se le encomendaba una misión a cada una de ellas. ¿Cuál era su misión? En ese momento era un alma descontrolada cayendo al vacío con dirección incierta, pero no sentía miedo; sentía autentico placer por esa incertidumbre. No tenía misión concreta, por lo que se le antojaba poder hacer lo que quisiera, sin remordimientos por desobediencia, sin reprimirse… procuraría gozar de su poder ante el resto de almas comprimidas en cuerpos de categoría ínfima.


La velocidad fue menguando y ajustándose la dirección de caída hasta que notó un frenazo seco, indoloro, y comenzó a tener sensaciones, algo que no se tenía en la parcela celestial. Inseguridad, miedo, dolor, oscuridad y de repente la luz, el sonido. Notó pertenecer a un cuerpo diminuto y encogido, la luz le cegaba y sentía frío, fue cubierto con un material cálido e intentó abrir los ojos.

Una figura sudorosa y risueña le miraba fijamente, y con voz temblorosa dijo:

-¡Qué lindo! ¡Le llamaremos Adolf!

.




lunes, 6 de julio de 2009

Lunes de Risa: Psicopatías, Eugenio y Parlamento Nacional

.
Escuchado en Radio Nacional:

Una madre observa que su universitario hijo, se pasa todo el día diciendo, aunque en voz baja "Voy".

Tras dos semanas de observación decide llevarlo al psicólogo...

Llegan al psicólogo, entran en la consulta y a los escasos segundos el chaval dice... "Voy"

A lo que el psicólogo contesta, "las veo" y "subo 100"

Replica el chaval...... "Voy"

En esto que les interrumpe la madre y le pregunta al Psicólogo:
- Doctor ¿Que tiene mi hijo?
Y le responde el psicólogo...
- Pues...tal como juega.... debe tener o póker o escalera....
__________________________________

Este es original de Eugenio:

Son dos tipos que van paseando por el campo y le pregunta uno:

- Oye, ¿Como se llama aquella montaña?
Y el otro le responde:
- ¿Cual?
- Vale... ¿y la otra?
__________________________________

De una web andaluza:

Yo creo que después de leer esto, los andaluces podremos reclamar también que el andaluz sea lengua oficial del Estado y si no ya me diréis si no parece otro idioma. ¡¡Qué arte!!, ya veréis la transcripción literal, pero ojo para los que no sois andaluces: QUE EL PRENDA SABE ESCRIBIRLO PERFECTAMENTE: ya me diréis si no tiene eso merito, pronunciación y escritura:

Una mué questaba comprando ner mercadona; Cohe una caha de leshe, un cartón de güevo, un bri de sumo de naraa y un paquete beicon. Mientra ponía loj artículo en la sinta de la caha, un borrasho cabía detrá della observaba con ditinimiento cada uno de lo artículo.

Ar terminá, er borrasho la mira y le dise: Tú ere sortera'. La tía se quea to pillá po la sentensia, pero a la vé intrigá ya quella rearmente era sortera. Miró to losartículo que tenía sobre la sinta de la caha y no vio ná que pudiera habe hesho quer borrasho agquerozo eze deduhera quella era sortera.

Ar finá, ganó la curiocidá y le preguntó ar borrasho:

- E verdá. zoy zortera. Pero.... ¿cómo la zabío?
Er borrasho contestó:
- Porque ere mú fea, ihaputa
_______________

Un hombre después de estacionar su coche frente al congreso de los diputados, oye unas voces que salían desde la sala:

'¡Hijo de puta!, ¡ladrón!, ¡mentiroso!, ¡sinvergüenza!, ¡flojo de mierda!, ¡cabrón!, ¡corrupto!, ¡vendido!, ¡falsificador!, ¡prevaricador!, ¡bandido!, ¡vago de mierda!........... '

El hombre, asustado, le pregunta al guardia de la entrada:- Señor, ¿qué pasa dentro?, ¿se están peleando...?
- No, responde el guardia, ¡¡¡yo creo que están pasando lista...!!
________________________

.

miércoles, 1 de julio de 2009

Graffiti y Premio


.
.
Autores Reunidos es un blog literario en el que colaboro con algunas narraciones. Sus creadores plantean un género y un tema y los colaboradores debemos ceñirnos a ello con una narración que se publica y se vota entre todos.

En este caso el género fue Fantasía y el tema "Yo, el protagonista" y se trataba de contar una narración en la que el personaje se introduce en otra historia de fantasía, como en 'La historia interminable' o 'La rosa púrpura de El Cairo'. Mi narración no está contada en primera persona, pero fue admitida y premiada junto a otras dos narraciones.

El hecho de premiar una narración por votación de otros narradores da cierto prestigio al premio y me enorgullece enormemente. Os invito a leerlas y a participar a todos aquellos que les guste este reto.

Esta es la historia, llamada "Graffiti":

.
Carlo y Poli se sentaron en el bordillo de la acera. Contemplaban el grafiti del muro que los separaba del ferrocarril y del resto del mundo; nunca habían salido del barrio. Esa larga calle junto a otras dos paralelas y unos cuantos callejones que las unían era todo cuanto conocían; allí se habían desarrollado las aventuras que la imaginación de sus diez años eran capaces de crear.

Jugaban a la vida que creían que llevaban sus padres y hermanos, quienes a menudo desaparecían por una temporada en sus destartalados coches y aparecían a veces con dinero y un pequeño regalo para las madres. No había suficiente, y las madres desaparecían a diario subiéndose a un autobús que aparecía y desaparecía al final de la calle. Algunas de las chicas jóvenes desaparecían por la noche en los mejores coches, con las mejores ropas, repeinadas y con falda corta, y aparecían a media mañana despeinadas, con la pintura de la cara distribuida en manchurrones y con aspecto general cansado. Aparecer y desaparecer; esa era la cadencia y variación que marcaba los ritmos de sus vidas.

A veces el hermano de Carlo traía comics de aventuras y los devoraban con avidez en ese mismo lugar. Esa era la única noticia que asimilaban de que otros mundos existían, totalmente distintos a este, con grandes edificios en vez de chabolas, coches flamantes y ruido; mucho ruido. A los pocos días se llevaban esas historias con las promesas de traer otras; ‘las tengo que cambiar’, decía el hermano de Carlo, y regresaban a la rutina de la soledad, esperando su regreso; pero esta vez no regresó.

- Mi hermano no ha vuelto esta vez – dijo Carlo – y mi madre está llorando. Primero muere mi tío, y ahora esto. Algo ha pasado, pero no me lo quieren decir.

Seguían mirando el grafiti, tristes, con impotencia por no tener edad de participar en las rutinas de los mayores, con sus imprevistos y sus peligros.

- He oído en casa que lo han detenido, - comentó Poli - pero que no era para tanto; que peor ha sido lo de mi hermana.
- ¿Qué le paso?
- La violaron ayer.

Se quedaron callados de nuevo. Ninguno de los dos sabía qué podían hacer, cómo consolar a los padres y hermanos que lloraban con dolor a escondidas de los más pequeños; ellos.

- Mi madre dice que en este mundo no hay más que problemas, – afirmó Carlo – y que nadie hace nada por resolverlos.
- Carlo, - preguntó Poli - ¿Existirá un mundo sin problemas?
- No lo creo – respondió con decisión – pero sí debe existir uno en el que alguien intenta resolverlos.
- ¿Dónde crees que está ese mundo?

Carlo se puso en pie y recogió una piedra del suelo; tras unos segundos de silencio la lanzó con fuerza al grafiti.

- Detrás de ese dibujo. – respondió. - ¿Vienes?
- ¡Vamos!

Siguiendo la calle y la carretera del autobús, sería fácil ser encontrados. Había que arriesgarse. Sabían que los mayores escondían cosas en uno de los callejones levantando unas tapas del suelo, y que por ahí iba el agua de la lluvia y la que tiraban por el retrete; ese agua iría a algún sitio, como vieron en los comics, y por allí tendrían que ir. Calcularon la distancia y el camino a seguir para atravesar el grafiti por el subsuelo, luego buscarían una salida hacia arriba; la primera que encontraran. No les importó tener que andar con el agua fecal por las rodillas; lo preferían a las ratas que paseaban por el lateral del túnel. La luz del día que entraba por rejillas superiores los guiaba, pero intuían que sería imposible subir hasta ellas para salir. No importaba, buscarían otra más accesible. Por fin llegaron a una salida vertical que tenía una escala metálica y comenzaron a subir, pero llegaron a una gran sala con unos escalones estrechos en una pared que daban a una puerta. Había que seguir subiendo, y tras la puerta, más extraño todavía, una escalera de caracol les invitaba a continuar subiendo. Tardaron unos veinte minutos en llegar a una habitación sin más adornos que el agujero por el que llegaban, un ventanuco alto por el que entraba luz y mucho ruido y una puerta metálica. Se preguntaban si llegarían a algún sitio en algún momento. Abrieron la puerta y salieron a la terraza de un edificio muy alto.

Habían cambiado los colores; en esta parte del mundo los colores eran diferentes, no brillaban y el ruido que subía de las calles era ensordecedor, debía de haber miles de flamantes coches y autobuses ahí abajo. Carlo y Poli no se atrevían a decir palabra, estaban maravillados, contemplando por las ventanas de otro edificio a personas moviéndose en su interior. Y de pronto, oyeron voces provenientes de otra puerta parecida a la que atravesaron para llegar allí. Tenían que continuar.

Carlo abrió tímidamente la puerta y se quedaron paralizados por lo que tenían ante sus ojos. Allí estaban hablando amigablemente Supermán, Batman, y Spiderman. Batman advirtió su presencia y cogió unas ropas de encima de un banco de madera.

- ¡Vaya, habéis llegado! – dijo -¡Poneos esto y a trabajar!




.

Apoya el premio (pulsa la foto)