miércoles, 28 de octubre de 2009

Hipatia. Cine y literatura.



En la antigüedad, ser filósofo era, también, ser matemático, geómetra, astrónomo... lo que llamaríamos ahora científico en alguna de estas materias. En realidad el filósofo era aquél que tenía afán por entenderlo todo, por encontrar explicación a todo suceso, por ordenar cada elemento del universo... Obviamente se encontraban con problemas morales al ir descubriendo la poca influencia de los dioses en los acontecimientos, llegando a situaciones que sólo sus mentes privilegiadas lograban resolver.

Tales de Mileto llegó a pronosticar un eclipse de sol, algo imposible siendo sol y luna dioses, y se salvó de la hoguera (es un decir) gracias a que convenció a los mandatarios religiosos de que los dioses, durante su inactividad, se comportaban siguiendo leyes físicas, pero eso no quitaba su divinidad.

La ciencia ha sido históricamente frenada por las religiones, que perseguían a todo aquel que propagara dudas sobre el designio de los dioses. Es algo que no se puede negar, y no solo por los múltiples casos conocidos en la religión católica, sino en otras muchas. Debemos mucho a la sabiduría musulmana, pero comenzaron interpretando el Corán en cada suceso que querían demostrar científicamente, incluso Omar Jayyám consiguió el calendario mas perfecto de la historia y se prohibió su aplicación por motivos religiosos.

Hoy en día estamos reviviendo una guerra contra  las tesis de Darwin con críticas de base religiosa, lo que me hace pensar que a lo largo del tiempo ha cambiado el entorno, pero no el fondo, parecido a lo que contaba el lunes con la juventud en la historia. Siempre ha sido así.

Hipatia es una de las filósofas más perseguidas por su búsqueda de la verdad. Un siglo y medio antes no hubiera pasado nada, pues sus enseñanzas eran ajenas a religiones, independientemente de lo que sus alumnos profesaran fuera de su aula, y aún no habían aterrizado las ideas de exclusión de la mujer en todo ámbito social, pero la mala suerte hizo que naciera en plena expansión del cristianismo, que incluso llegó a convertir al emperador.

Para saber más sobre aquella época hay libros y pocas películas, pero todo es actual, con lo que hemos ganado en riqueza de conocimientos y hay que aprovecharlo. Como ya dije en el comentario de un libro con ensayos sobre novela histórica, hay que distinguir historia de novela, con lo que debemos acudir a la Historia para conocerla, y a la novela para recrearnos con ella.

La película de Amenábar es una novela histórica, asesorada entre otros por Carlos García Gual, y si la vemos como tal, perdonamos el cambio cronológico de algunos acontecimientos y disfrutaremos de una gran película. A los que nos gusta la historia y sus recreaciones, sabemos que Silesio no sobrevive a Hipatia, pero nos gusta pensar que si hubiera sobrevivido, el encuentro entre ambos hubiera sido así. También sabemos que los cristianos de entonces no eran como los de ahora, sabemos desplazarnos temporalmente para entenderlo, y no compartimos las críticas de los cristianos actuales.

Pero si el historiador investiga y escribe historia, y el novelista la recrea, ¿qué hace un historiador que, además, escribe novela histórica? Para averiguarlo, se puede leer 'El jardín de Hipatia' de Olalla García, historiadora, escritora, traductora y entusiasta de la novela histórica. Os invito a conocerla pulsando aquí.

12 comentarios:

Winnie0 dijo...

Magnífico análisis. Tengo pendiente la pelicula...pero gracias a vosotrosy entradas como esta tuya...voy adelantada en cuanto a lo que voy a presenciar y sin duda lo agradezco puesto que soy gran ignorante en esos temas.
Gracias y te contaré. Un beso Tito

Alijodos dijo...

Un post tremendamente interesante y muy bien documentado...he pinchado el enlace de olalla a ver que tal...Muchas gracias por todo...un abrazo...

Felisa Moreno dijo...

Gracias Tito por tu comentario, ultimamente ando un poco líada, más de lo habitual y apenas tengo tiempo para visitar los sitios amigos.
Un abrazo

Noelia dijo...

lindo post!!! yo chero ver la pelicula de milenium 2 muaks

anapedraza dijo...

Excelente, en tu línea y aplausos para el post.

Algunas novelas históricas han hecho mucho daño (ahora no sé poner ejemplos), novelando una historia que demasiados han tomado como real en aquel espacio de tiempo, y que justifica una realidad que quieren imponer.

¡Un abrazo!

MIGUEL

Mannelig dijo...

Hablando con una persona sobre la película de Amenábar (que ninguno habíamos visto), me exponía sus reparos al cine histórico basado más en la recreación que en la descripción rigurosa de los hechos (como la edad de Hipatia o la figura de Silesio, por ejemplo). Su principal argumento era que los espectadores podrían creer al pie de la letra todo lo que allí se contara, incluidas las inexactitudes.

Yo, por el contrario, era más transigente. ¿No tenemos Quo Vadis, La túnica sagrada, Los diez mandamientos...? ¿Quién negará que Ben-Hur es un peliculón? Pues lo mismo con Hipatia...

Almanzurbillah dijo...

... yo he visto la película... echo de menos una trama humana paralela a la de la historia, sólo el personaje del esclavo padece un conflicto... me falta justamente el margen de ficción necesario que la separe de un documento histórico, es lineal, también cronológicamente

TitoCarlos dijo...

Miguel, Manelig: Eso explico; ante todo es ficción. Los que sabemos discernir, distinguimos entre Historia y Novela Histórica. Quien quiera conocer la historia que acuda a un historiador. Aquellos que se creen a pies juntillas todo lo que leen en novela histórica, se vuelve loco si lee todo lo escrito sobre Cesar o Napoleón.

Tereza dijo...

Tu post me dio ganas de investigar. Amo la historia! SALUDOS!

Menda. dijo...

Pero qué de moda está Hipatia, eh?
Si al menos sirve para que nos interesemos por la historia, bienvenida sea la fiebre Ágora.

weblara dijo...

Magnífica explicación.
Tenía muchas ganas de verla y con tu post tengo más ganas todavía.
Besucos!

Nuria Gonzalez dijo...

Llevas razón, así lo he visto yo. Una película es ante todo creación e imaginación del guionista y por mucho que quiera pretenda acercarse a la historia tal cual siempre le queda un margen para introducir elementos diferentes.

Ágora me ha gustado en general se aproxima a la posible realidad de la época ( ya que ni los historiadores lo conocen a ciercia cierta pues no hay suficiente documentación ).

Saludos

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