miércoles, 21 de octubre de 2009

Final de Verano. Principio de Otoño




Llegó el final de aquel verano y Ana tuvo que irse. La noche anterior estuvo en brazos de Andrés, jadeando y susurrándole palabras de amor al oído mientras se entregaban febrilmente el uno al otro cobijados por la oscuridad de la noche en la ladera del río. Era la primera vez que se mostraban desnudos el uno al otro y las manos y bocas no paraban de registrar cada rincón del cuerpo de la persona amada. Una erupción final acabó entrelazando aún más fuertemente los sudados cuerpos, y tras un largo y sentido beso las lágrimas de ambos se mezclaron en sus mejillas. “Prometo que volveré a por ti”, dijo Ana entrecortadamente.

Andrés miró por la ventana a la mañana siguiente, y no se apartó de ella hasta comprobar que un coche azul cielo se perdía por la carretera en el horizonte. Tenía la certeza de que no volvería a verla, pero mantenía en su mente el recuerdo de la suavidad de su piel, el olor de su pelo, los jadeos en su oído, el sabor de sus lágrimas…; sensaciones que sabía no volvería a tener.

La familia Ruiz, a la que pertenecía Ana, cambiaría de ciudad, y este pueblo estaría demasiado lejos como segunda residencia de verano. Abandonaron el alquiler de la casa, lo que dejaba claro que no volverían por allí. Andrés trataba de asumirlo, pero los recuerdos le abordaban cada vez que pasaba por el río, por la puerta de la casa, por la carretera, por los múltiples rincones en que se escondían para besarse y acariciarse; ella estaba presente en todo lugar con su sonrisa, con su mirada cómplice, con sus amables palabras.

Cada mañana perdía un momento mirando por la ventana. En invierno, aún en la oscuridad, mantenía la mirada hacia el infinito durante unos segundos, pero según pasaban los días y la luz dejaba entrever los campos primero, iluminarlos después, Andrés aguantaba unos minutos con la vista clavada en el horizonte. Mantuvo esa costumbre aún después de la boda, ya que no quiso cambiar de habitación a pesar de las mejoras realizadas en su caserón a tal efecto, pero no fue lo único que quiso mantener.

Han pasado los años; sus veiteañeros hijos le dan los primeros nietos, lo que le hace ser un joven abuelo, pero no siente que el tiempo pase. La familia se ocupa de gestionar sus tierras, y mientras el clima lo permita, cada tarde otoñal pasea hasta la primera curva, a la salida del pueblo, y se sienta a contemplar la larga recta por la que Ana se alejó para siempre. A la llegada del buen tiempo, se sienta en la ladera del río y acaricia la hierba mientras balbucea unas palabras a la vez que una lágrima rebosa por uno de sus párpados.

Una tarde, a principios del otoño, Andrés contempla la carretera desde el sitio habitual junto a uno de sus nietos que se entretiene lanzando piedras al valle. Pasan coches, motoristas y autobuses de vez en cuando, pero esta vez uno de los automóviles se para ante él y se baja una ventanilla trasera. No median palabras entre ellos, solo hay unos segundos en que los ojos recobran brillo, y Andrés se incorpora. Se acerca al coche y pide a su nieto, sin mirarle siquiera, que vaya a casa rápidamente e informe a su padre que el abuelo se ha ido.


21 comentarios:

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Tiene algo especial este relato... me gustó muchísimo

Winnie0 dijo...

Me encanta que nos regales historias como esta....Vivo con sentimiento las escenas y me veo en esa curva esperando...Me deja un cierto sabor amargo...¿mas vale tarde que nunca? ...Besos Tito

Thiago dijo...

jaja genial, cari... vamos, que se va a por tabaco,no? Por una vez una gran historia de amor, termina como deberían terminar siempre... Y es que el que espera... al final encuentra lo que espera, jaja

No sé pq me daba que ana volvía. Una mujer nunca le dice a un hombre qu va a volver por frivolidad. Un hombre, en cambio, no lo haría.


Bezos.

Anabel Botella dijo...

Nunca es tarde si hay amor. Nuestro tiempo es limitado y no nos podemos permitir el lujo de desperdiciarlo en lo que pudo haber sido.

Genial, Carlos.

Andrea dijo...

Ya ves, esperar con fe al final tiene su recompensa, qué bonito, sólo se fue sin mirar atrás. Un beso Tito!

milagros dijo...

Bonita historia de amor. Siempre hay tiempo para volver, eso querrá decir que nunca le olvidaste. Lástima que a veces queda alguien sufriendo por un abandono.
Un abrazo

Mannelig dijo...

Hum, qué espíritu tan optimista... Bueno, ¿y por qué no?

weblara dijo...

Ayyy (suspiro), que serían nuestras vidas sin amor!!
Precioso.
Besucos!

anapedraza dijo...

Me ha recorrido un escalofrío por todo el cuerpo cuando he terminado de leerlo, ¿seria capaz yo de hacerlo? eso es amor hacia una persona y lo demás son sucedáneos.

En un vida larga, 20 años no son tantos.

¡Me ha gustado mucho!

MIGUEL

gianna dijo...

¿sera Ana el amor de su vida o es la mujer que le dio hijos y nietos?....a mi me parece la segunda, la rutina y la cotiniedad no da romanticismo...Ana es solo una fantasia de la juventud....saludos

annabelio dijo...

Carlos es precioso, de verdad que sí, que es un texto que te hace acentuar el recuerdo de tu gran amor, es algo que al leer quieres que te suceda.

Un beso.

gianna dijo...

perdon por el nuevo comentario pero quede enganchada....
Ana es una metafora...es la juventud, que uno ama, besa, juega, y se va....despues de tantos años se quiere volver con ella...se niegan los hijos y los nietos....pero ya fue....es tarde...saludos y gracias

B. Miosi dijo...

¡Tito! Qué cuento más hermoso!, claro, me adelantaste que se parecía al mío, pero excepto por la espera, no lo veo tan parecido. Creo que el tuyo es infinitamente superior.

Y ese final, totalmente impredecible, el amor es así.

Besos!
Blanca

TitoCarlos dijo...

Como dice Thiago, se va a comprar tabaco, Porque ¿quién ha olvidado el primer amor?
Seguramente ninguno de nosotros lo haríamos y planteo una situación final que a todos nos intriga. ¿Qué pasa con su mujer? ¿Qué opina el resto de la familia? Y Ana, ¿Cual es su historia? ¿Se casó y ahora que está viuda vuelve al que fue su verdadero amor? ¿Se divorció? ¿Este es un final feliz o traumático?

Próximamente en cualquier programilla de famoseo de la tele....

Un beso a todos...

Carla dijo...

Me gusto esta historia, tus cuentos siempre son dignos de leerse.

Noelia dijo...

feliz finde muaks

Luz de Gas RadioBlog dijo...

Me dejas con el corazón encogido, fue larga la espera, muy larga, espero que lo que les quede los llene de felicidad.

Un abrazo

Rocío dijo...

Pues precioso relato... ese amor eterno pero... ¡uno no puede marcharse así! Jajajajaja. Por una mujer a la que no ha visto en años, que no sabe qué ha estado haciendo... ¿y su familia? ¿y su mujer? Me gusta por eso, porque deja muchos interrogantes, mucho a la imaginación... ni siquiera sabemos si Ana iba en ese coche.

Gran relato Tito Carlos

José Manuel Beltrán dijo...

Fantástico Tito. En tu final,¡fabuloso! dejas que el lector tome diferentes variables y es aquí, donde el relato se hace más grande.

Porque el amor lo puede todo, por supuesto, más que los recuerdos.
Un abrazo, ciudadano. Mañana lunes, yo voy de suspense (eso creo)

Sensaciones dijo...

necesito que continue...
me he enredado entre los árboles
y ese camino...lo necesito..
cuándo la segunda parte?

Me encantó!!

Un besooo

Nuria Gonzalez dijo...

Un BIEN por el abuelo. Quiero imaginar que todavía buscaba la felicidad.
UN saludo.

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