miércoles, 30 de septiembre de 2009

Un instante




¿Por qué nada se mueve? Yo mismo no puedo moverme; ni siquiera parpadear. Tengo los ojos abiertos y no siento nada, ni siquiera se cual es exactamente la postura de mi cuerpo aunque debo estar tumbado. Veo mi brazo y mi mano cerca de mi cara, y entre los dedos esa mujer tan asustada con el gesto de un grito que no oigo y que… no se mueve, no se mueve a pesar de la posición de sus cabellos separados de la cara por el viento o por su propio movimiento. Pero ¿Qué hago yo aquí?

Debo recordar. Hoy he desayunado en casa; mi pobre madre lo tiene preparado cada mañana y a veces solo puedo consumir la mitad de lo que me ofrece; le digo que tengo prisa, pero en realidad es que no tengo tanto apetito a esas horas. La doy un beso y me despido de ella hasta la noche siguiente; pasaré el fin de semana con Juana en la casa de la sierra.

Ahora veo una mota de polvo, o quizá sea polen, suspendido en el aire y totalmente quieto. Las copas de los árboles están inclinadas apuntando todas en la misma dirección; es decir, hay viento, pero nada se mueve. El aspecto de la mujer es de parálisis absoluta; me mira horrorizada y no cierra la boca en un grito permanente que no percibo.

Nada más salir del portal de mi casa llega Juana en su coche. No me deja conducir; nunca lo hace, pero le insisto cada vez que me acomodo en el asiento de acompañante. Venía nerviosa por la hora a pesar de no haber quedado con nadie, y ni siquiera me da un beso como saludo. Generalmente solo quiere que nos besemos cuando estamos solos o mientras vemos la puesta de sol desde el mirador de la casa. Pensé que hoy tendría que esperar hasta la noche.

Un pájaro está a punto de posarse sobre una rama, y su imagen está congelada justo en ese momento, todavía con las alas sin plegar y con la vista fija en el punto en que va a posarse. ¿Qué está sucediendo? ¿Se ha parado el tiempo? La nubecilla de polen sigue ahí, quieta, el pájaro congelado aún en el aire a unos milímetros de la rama, la mujer horrorizada sigue en su posición sin dejar de mirarme… ¿estará ella pensando como lo hago yo?

Procuro no hablar con Juana para no discutir mientras conduce; a veces suelta el volante, gesticula con sus manos exageradamente y mira demasiado tiempo hacia el acompañante. No puedo decirla nada en esos momentos, pero procuro advertírselo más tarde. Hoy no ha hablado demasiado pero estaba muy nerviosa y despotricaba de todo aquel que se cruzara en su camino, un taxi, un autobús, una abuelita que tarda en cruzar… así hasta salir de la ciudad. Tal y como ha sucedido otras veces.

Si; se ha parado el tiempo. Si el tiempo se para, se para todo lo demás. La velocidad es el espacio recorrido en un tiempo determinado; sin tiempo, no hay movimiento. Por eso no puedo moverme; la quietud absoluta es esto. Y por eso no siento nada; no sé ni en qué postura me encuentro ya que no siento la presión de mi cuerpo sobre ninguna superficie; como un estado de ingravidez. Pero, ¿Por qué se ha detenido el tiempo? ¿Existimos sin esa cuarta dimensión?

Juana iba muy acelerada, demasiado, pero no le decía nada. El ruido de los neumáticos en las curvas debía haberle hecho recapacitar, pero hasta ahora nunca había sucedido nada. Hasta ahora. Subiendo el puerto a esa velocidad no podía haber reaccionado con ese camión tan lento, prácticamente parado a la salida de la curva… Ha sido eso; un accidente… recuerdo salir disparado atravesando el parabrisas; mucho dolor y después nada…

Por el peinado y la camisa a cuadros esta mujer era la conductora del camión; o su acompañante. La pobre no tiene culpa de nada pero está muy asustada; ahí sigue paralizada, como el polen y el pajarillo. ¿Qué me ha sucedido? Supongo que puedo pensar porque la velocidad del pensamiento es superior a la de la luz; o no hay forma de medirla ya que es independiente del espacio y del tiempo y todo lo que estoy pensando lo hago en un instante tan pequeño que no hay unidad temporal para su medida… Un instante; un punto en la línea del tiempo.

Quizá es este el último instante de mi vida y por eso mi mano, los árboles, el pajarillo, el polen, la mujer asustada… están desapareciendo, difuminándose, sumiéndose en una claridad indicativa de la proximidad de la nada…

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Nota: Narración presentada en Autores Reunidos para el tema 'Parar el tiempo'

22 comentarios:

Tereza dijo...

Un instante es lo único que se necesita para dejar de vivir.
Saludos

Winnie0 dijo...

Lo releo y lo releo...qué perfeccion de descripción. Que sí, que me ha gustado mucho. Besos para mi Tito y feliz ultimo día del mes

Luz de Gas RadioBlog dijo...

Muy fuerte Tito, esos últimos minutos tienen que ser eternos

Un abrazo

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Muy interesante esta historia de un instante. Quizá así suceda cuando de repente estamos en una cuña del tiempo entre el vivir y el morir.

Excelente tu escrito.

Saludos

anapedraza dijo...

Me ha provocado un suspiro muy grande.

Imagino, que cuando lo estabas escribiendo, pensabas que podías verte así, yo lo he estado y lo he vivido, aunque aqui sigo.

¡Un abrazo!

MIGUEL

Andrea dijo...

Vaya, me he quedado enganchada esperando un final catastrófico y sin embargo ha sido más bien reflexivo, el instante, ESE instante tan temido, tal vez sea así, como lo describes. Un beso Tito!

senovilla dijo...

Gracias por participar en la inciativa, nos leemos Tito Carlos.

Un abrazo.

Stanley Kowalski dijo...

Qué momento! Y que bien narrado. Me gustó mucho como relatás las imprudencias de Juana al conducir, y el momento final, es glorioso como está escrito. Chapeau!!

Muchas gracias por tu visita, y por favor, curénse pronto de esa gripe ambos!

BESOTES QUERIDO AMIGO.

Thiago dijo...

Bueno, a pesar de tener la gripe esa ( es la A, entonces) y no es para tanto, no?), veo que cuelgas un panel un poco pesimista... o según se mire, claro. pq el narrador a pesar de morirse, no parece pasrlo mal. Desde luego si pudiera pararse el tiempo, todo qudaria igual de quieto y a lo mejor se detiene esa muerte que parece tan inminente... Pero ¿cuánto tiempo se podría parar el tiempo? Bueno, igual eternamente, pues si el tiempo está parado, no existe tiempo que lo mida, jajaaj que lio, estoy teniendo una idea curiosa y divertida, pero no sé si soy capaz de expresarla, jaja Quiero decir que si el tiempo está detenido, un instante podría ser todo un milenio si no hay magnitud con qué medir, dios que vértigo me está entrado, jajaja

bezos

Mannelig dijo...

Sólamente una vez sabremos si es así. Y no podremos contarle ese segundo a nadie...

Lola Mariné dijo...

Genial, Carlitos,
un acierto esa alternancia entre el recuerdo y el momento presente.
Muaks!

Soy-yo-mara dijo...

Que maravillosa descripcion de ese ultimo instante de la vida.....
Ese segundo eterno, porque ya no contara mas....

Te felicito

weblara dijo...

Jo, es espeluznante, me ha dejado pensativa...será así el ultimo momento? que incertidumbre, espero que falte mucho.
Besucos!

Mariana Castrogiovanni dijo...

Es que me quedo sin palabras para describir la admiración que sineto por esa forma tan exquisita de escribir.
Me fascinan tus relatos.
Un beso gigante
PD: Tienes gripe A??? ¿cómo te encuentras? No me preocupes!!!

Marga Fuentes dijo...

Me llega muy hondo lo que has escrito. Es excelente tu relato.
Te dejo un fuerte beso y un abrazo,

Rocío dijo...

¡Qué angustia! los que desgraciadamente hemos vivido un accidente, conocemos esa extraña sensación de pérdida de conciencia temporal... ese pasar toda tu vida delante de tus ojos en apenas una fracción de segundo... ese sentir que se te va la conciencia... afortunadamente para despertar poco después, aunque sea en una cama de hospital...

Buen relato, un abrazo

Carla dijo...

Que hermoso Tito... me quede sin palabras. Es sublime tu texto, tiene todo... los detalles excelentes,
te felicito!

Menda. dijo...

Qué maravilla de texto....El primer párrafo me hizo recordar muchísimo a Poe y su péndulo. En todo caso, genial post.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Pasé a echar un ratito de lectura, y como siempre me voy encantado. pasa un buen fin de semana.

saludos y un abrazo

Thiago dijo...

ASi nos hemos quedado, cari, todos los madrileños con lo de las olimpiadas...¡Sin poder movernos!

bezos

Arwen Anne dijo...

No me he olvidado de tí, solo que ayer estaba ya agotada, me tienes que perdonar, no siempre se llega a todo

Te he dejado algo en mi blog,espero que te guste

besos

TitoCarlos dijo...

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios que me animan muchísimo.
La gripe A la ha pasado mi amada compañera, a la que he dedicado la mayor parte de estos ultimos días. Me aseguraron que yo también la pillaría pero no ha sido así, por ahora.
Está dando sus últimos coletazos, aún puedo caer, pero espero poder dedicaros más tiempo.

Un beso a todos,

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