miércoles, 16 de septiembre de 2009

El cazador





Soy cazador, y considero esta actividad como una guerra silenciosa entre cazador y presa que solo puede terminar con un disparo. Tras el disparo hay un vencedor y un vencido; el vencido puede perder la vida o quedar herido en su orgullo; el vencedor conserva la vida o gana una pieza.

He matado ciervos, jabalíes, osos, lobos… y siempre he procurado hacerlo en distancias cortas, acechando silenciosamente, mimetizado, y cuando tengo el arma encarada, con la seguridad de triunfar de nuevo, hago un pequeño ruido para que la victima me mire, y en ese instante en que nos miramos a los ojos, disparo. Quiero que se considere vencido antes de morir; que sepa por qué muere, que tenga sentido su último suspiro.

He aguantado la mirada de todos esos animales, pero la mirada de Paca me desarma desde el día que la conocí. A veces está mirando al infinito por la ventana de la cocina, y se que aún piensa en él. Quizá debiera ponerme celoso pero al notar mi presencia me mira, sonríe, y se disipan mis dudas. Sé que sus besos son solo para mí, y solo yo disfruto de su cuerpo; valioso premio por cuidar de ella y de sus hijas.

Era la mujer de Juan, el alcalde republicano del pueblo. Yo no comulgaba con sus ideas, pero nuestra relación era afectiva y fluida; nos visitábamos, discutíamos a la sombra de un vaso de vino y nos ayudábamos a la hora de llevar a cabo algún mandato municipal nuevo. Y todo ello para ver a Paca de cerca, contar con su mirada y la visión de su cuerpo, su sonrisa, su voz… pero estaba muy lejos de poder ser alcanzada de forma natural, con su aceptación y su amor.

También soy el mayor terrateniente de la comarca, lo que me hace ser respetado y conocido mas allá de sus fronteras, y muchas de las noticias del exterior llegan primero a mí antes que al resto de los habitantes del pueblo, por eso acudí a echar una mano a Juan cuando me llegaron noticias de los acontecimientos bélicos en la zona.

- Juan, debes irte, las tropas republicanas se retiran y pronto entrarán tus enemigos al pueblo.
- Pero… ¿A dónde voy con mi familia? – me respondió – La frontera está lejos…
- Debes irte solo, no puedes arrastrar a Paca y a las niñas. Mira, esa gente me respetará a mí y no las pasará nada, te lo prometo. Ve a esconderte a la cabaña de caza que tengo en el valle, la que está alejada del río y del camino. Te haré llegar comida, y con el tiempo podrás regresar.

Aceptó la idea y se marchó rápidamente; y por fin Paca me regaló un abrazo.

Paca y las niñas vinieron a mi casa y las protegí en todo momento, lo que hizo que el corazón de Paca se ablandara y cayera a mis brazos un año más tarde. Podría haberla dicho que Juan murió, pero temí el maldito luto y que se alejara físicamente, por lo que decidí aceptar que ella pensara en él de vez en cuando, en cómo sería su vida allá donde estuviera, mientras no interfiriera en nuestra relación; relación que fructificó en el nacimiento de dos estupendos varones.

Me está eternamente agradecida, por defenderla, por defender y cuidar a sus niñas, por cuidar de Juan hasta que le dije que tuvo que huir más lejos y no supimos más de él… A veces me acaricia los cabellos y me sonríe, y un inmenso placer recorre mi cuerpo cuando clava su mirada en la mía haciéndome sucumbir a sus deseos.

Es la única mirada que me vence, ni la de los ciervos, ni la de los osos, ni siquiera la de Juan cuando descargué mi escopeta sobre su rostro…

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NOTA: Fotografía denominada "El cazador" de autor español anónimo y fechada hacia 1930. Encontrada en el blog "Colección de Fotografía Antigua" de Alonso Robisco.



26 comentarios:

Winnie0 dijo...

Como siempre...te leo esperando intuir el final y...no puedo. Llega sorprendente y en pocas palabras...Fantástico Tito. Besos

Alijodos dijo...

que villano...Por el amor de una mujer...es cruel muy cruel esta historia pero esta muy bien relatada tito carlos...Un abrazo..

Luz de Gas RadioBlog dijo...

Grande Tito Carlos, a lo que nos puede llevar la pasión a eso y a más

Un abrazo

S. dijo...

Tito,andas más perdido que el barco del arroz...
El final como siempre,sorprendente

anapedraza dijo...

¡APLAUSOS!

Me deja muy triste tu historia, me muestra lo "mierdas" que podemos llegar a ser, y encima nos exculpamos con cualquier cosa.

Aunque siempre habrá un cazador que es cazado, siempre.

¡Un abrazote!

MIGUEL

Emma dijo...

¡¡Espléndido TitoCarlos!!!
Es que al final uno de deshumaniza...
Un saludo.

Stanley Kowalski dijo...

Me pillaste totalmente desprevenido con el final. Yo (ingenuo) leía y pensaba como se dan este tipo de relaciones desde el agradecimiento y luego pueden llegar a transformarse en amor. Lo tuyo, memorable!

Muchas gracias por la visita, y me alegra mucho que te haya gustado el relato de mi amigo.

No puedo irme sin decirte que se te ve guapísimo en tu nuevo avatar.

BESOTES QUERIDO AMIGO.

Johan Bush Walls dijo...

De dispararle a un animal a dispararle a un humano hay una corta distancia.

Salú pue.

Mannelig dijo...

Buen relato. La traición y las pasiones inconfesables son fértiles fuentes para escribir, y aquella guerra estuvo llena.

weblara dijo...

Hay que ver lo que es capaz de hacer una persona por amor...muy fuerte! pero me ha encantado como está redactado.
Besucos!

Didac Valmon dijo...

el relato magnífico, lo peor es que alguna de estas barbaridades se hizo real...aprovechando la coyntura.
Un fuerte abrazo

José Manuel Beltrán dijo...

Unos cambia de cara su blog con nuevas plantillas y otros cambian físicamente....... ¿ a peor? jajaja (Es broma, Tito).

Interesante relato, y tremendamente injusto, cruel, egoísta y otros calificativos más duros. Pero es un relato, nada más.
Sí hay algo de lo que estoy seguro. No quisiera ser terrateniente.
Un abrazo, ciudadano Tito.

Mariana Castrogiovanni dijo...

Estoy impresionada! Me he quedado con la boca abierta, y no es una expresión, te juro que se me cayó la mandíbula de verdad.
Odié a ese cazador, y te adoré a tí por regalarnos tu infinito talento.
Eres un Crack!
Un besote

Paula (Bera) dijo...

Tito, qué distinto estás con pelo cortito!!! Te queda muy bien!!
Con respecto al post, me hacés sentir lo mismo que Stan, jajajaa.
Me sorprendisteeeeeeee!! No pensé que le descargó el arma, y todo por una mujer...

Me acordé de las ventajas femeninas, jajajaa!
Te envío un beso muy grande!!

estoy_viva dijo...

Joper que no me imaginaba este final, puede ser cruel con los animales pero con un ser humano por tener a su lado a la mujer que amaba, terrible historia y lo peor que no hay remordimientos de conciencia, ¿cuantas personas habras asi por el mundo?
Con cariño
Mari

TitoCarlos dijo...

La historia se recrea por cosas que viejos lugareños de un pueblo me cuentan. Me han contado tantas barbaridades, que no se si creérmelas, pero de ésta salió esta historia, en la que traté de reflejar como la táctica de un cazador puede llevarse a la vida social con la misma frialdad.

Lo de mi nuevo look, lo trataré en otro post... quizá.

Un abrazo a todos.

Thiago dijo...

Impresionante lección de cinismo. Como puede nadie vivir tan tranquilo con la conciencia tan alegre y mirando a la mujer por la que asesinó?

Ya no entiendo la caza, la verdad. Por dónde yo vivo los finde hay caza y a veces estoy por el jardin y suenan los disparos y, de vez en cuando, pasa alguna pobre paloma herida ¿que felicidad puede encontrar nadie en disparar a palomas¿? Y ya puestos, que felicidad puede encontrar alguien en matar a un ser humano para quedarse con su vida?

En fin, cari, genial, como todas tus historias. Un bezo

Andrea dijo...

Jo, y yo que había caído rendida a los pies del cazador, tan majo y tan protector y buen amigo, menudo c.. jaja me has pillado por sorpresa, genial relato Tito. Un beso!!

milagros dijo...

El hombre en estado puro y primitivo, en su selva.
Me ha gustado cómo lo has contado y ese final... fantástico.

TitoCarlos dijo...

No. No son así todos los cazadores, lo se de muy buena tinta. Tengo un familiar cazador y come todo lo que caza, y nada más. No mata por matar.
A pesar de ello yo tampoco entiendo la caza, a no ser que sea fotográfica...
Andrea, esto es lo que busco en mis narraciones; la sorpresa del último renglón. En este caso se puede pensar en una moraleja...

Isabel dijo...

Que H.. de p.., y encima dormirá a pierna suelta, todos los caciques son así, se creen los dueños de todo, animales, cosas y personas. El relato, genial. Un beso

Noelia dijo...

un besazo y buen finde

maria dijo...

:D en el amor y la guerra todo vale... o no?

Nuria Gonzalez dijo...

No pongo en duda que algunos cazadores se alimenten de sus presas pero la caza como "deporte" es inhumana, cuel e innecesaria.
Por supuesto es un relato pero desgraciadamente con algún tinte real.
Me ha encogido el corazón.
Un abrazo.

Thiago dijo...

Es verdad... el otro día lo decía no sé quién, pero vaya cambio has pegado en la foto, con el pelito cortito parece que te ha cambiado todo el look, jajaj

Bezos

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Muy buen relato, pero vaya con el cazador. Eso de cazar la amigo para quedarse con la viuda.....

Tito, me gustas más con tu coleta y tu tinte.

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