miércoles, 27 de mayo de 2009

Omar y el vino

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La asociación literaria y cultural Café Compás de Valladolid, cada año convoca un certamen de relatos cortos que deben girar alrededor de un tema específico y que está dotado de 3000 euros para el ganador. El tema de este año ha sido "In vino veritas" (en el vino está la verdad) y me presenté con el relato que expongo a continuación.

Mi admiración por el poeta Omar Jhayyám (Persia, Siglo XI) y su gusto por el vino y las mujeres, entre otras cosas (matemáticas, astronomía...), me hicieron crear esta corta historia sobre la inspiración procedente de la embriaguez del vino.

Obviamente no me encuentro entre los finalistas, y lo admito, ya que el prestigio y la calidad de los participantes suele ser muy elevada todos los años y yo no me creo a ese nivel. Pero lo intenté, y lo seguiré haciendo.

Bueno, como no he sido finalista, puedo publicarlo aquí.

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Omar, el poeta, sale de la mezquita con el espíritu limpio y renovado; es la quietud y el murmullo de las oraciones lo que le relaja y anima para continuar su vida diaria. Hoy puede ser un día hermoso; cenará en su jardín con Ayesha, su bienamada, y probablemente podrá disfrutar de su amor toda la noche, lo que hace notable en su rostro un gesto de felicidad.

En la puerta de casa le espera el fiel Ahmed, quien recoge su ropa de calle y le prepara otra más cómoda. Omar le pregunta por Tariq, el criado cuya misión es abastecer su hogar de los más hermosos placeres.

- Llegó hace una hora, Jhayyám.
- Sírveme entonces una jarra del nuevo vino.

El vino, el elixir más preciado por el poeta, ocupa gran parte de su creación literaria. En sus rubaiyat canta al vino por ser rejuvenecedor del cuerpo y del espíritu, por provocar un punto de embriaguez que le inspira y, por supuesto, un estado placentero en compañía de amantes y amigos.

Ahmed lleva una jarra y una copa, ambas de fino barro como le gusta a su señor, mientras Omar se acomoda en el jardín entre amplios almohadones de plumas. Cuidadosamente llena la copa de rosáceo líquido y se la ofrece a su amo, quien, como siempre, la toma en su mano de forma ritual y observa el color, aspira su aroma con los ojos cerrados y se la acerca a los labios.

Es entonces, al ver el rostro de aprobación por el nuevo vino, cuando Ahmed se reprocha un imperdonable olvido. Deja la bandeja con la jarra en la mesita y entra corriendo en la casa, va a su habitación y busca bajo el colchón; de ahí saca un cuaderno de hojas de papiro que se sujetan a las cubiertas con cuerdas enlazadas y recoge de su mesa un tintero y una pluma. Como si fuera su precioso tesoro acude en presencia de Omar Jhayyám.

Omar solo guarda sus rubaiyat en su memoria, o las escribe en una servilleta de tela que regala a una mujer o a un amigo; así que Ahmed se adjudica a sí mismo la misión de recopilar todas las que al menos se creen en su presencia.

Cuando llega al jardín Omar está paladeando el vino mientras mira la copa. Ahmed reconoce esa mirada y se apresura en abrir el tintero y deshacer los nudos del cuaderno; lo abre por una página en blanco y espera.

En ese momento apareció Tarik en el jardín. Iba a arreglar los rosales y a limpiar el suelo de pétalos. Mira a Omar y agacha la cabeza en forma de saludo y recibe por respuesta una sonrisa, la copa alzada y una rubay:

¡Bebe tu vino! Lograrás la vida eterna.
El vino es el único capaz de restituirte la juventud.

¡Divina estación de las rosas, el vino y los buenos amigos!
¡Goza del instante fugitivo que es tu vida!

Tarik le devolvió la sonrisa y siguió con su trabajo. Era indudable que le gustó el nuevo vino. Su trabajo le costó; días de camino de ida, días de camino de vuelta y ojo avizor para evitar robos. Pese al pecaminoso cargamento, Alá le ha protegido. Y Ahmed no para de escribir, debe hacerlo antes de que deba atender a su señor de nuevo para evitar el olvido. Nunca le pidió a Omar que repitiera una rubait, y una vez terminada la escritura se dirige de nuevo a su habitación, echa el secante sobre el papiro, y vuelve a llevárselo, ya que la presencia de Ayesha puede producir una nueva inspiración.

Ahmed se coloca en la puerta de casa, en un lugar en que ve la calle por donde llegará Ayesha y controla a Omar, quien pudiera necesitar algo; pero Omar está ensimismado, bebe y sonríe, mira al cielo y a las flores, paladea y mira el vino entusiasmado. Mientras vuelve a llenar la copa, Ahmed divisa a Ayesha que se acerca pausadamente a la casa, y lo advierte a su amo.
Omar se pone en pié sin dejar de mirar el interior de la copa y se acerca al porche saludando de nuevo a Tariq de la misma forma de antes; una sonrisa mientras alza la copa.

Ahora Ahmed duda de que Omar, el gran poeta Omar Jhayyám, sepa atender a Ayesha como se merece y cree que la visita será breve; muy breve. Agacha la cabeza como saludo a la hermosa mujer cuando franquea la puerta y la acompaña al porche del jardín, donde Omar la espera.
Los hermosos ojos de Ayesha se clavan en los de Omar, quien sin dejar de mirarla posa la copa sobre el alféizar de una ventana mientras ella se descuelga el velo dejando ver sus labios y alza los brazos procediendo a quitarse los adornos de seda que hay sobre su cabeza. Junto a ella Ahmed recoge toda la ropa y adornos que ella se va quitando y al terminar repara de nuevo en la expresión del poeta. Discretamente se aparta y entra en la casa; deja todas las cosas de Ayesha sobre un mueble y toma de nuevo los manuscritos.

Cuando llega al porche Omar se está acercando lentamente a Ayesha; pone una mano sobre su brazo mientras la acaricia el pelo que yace suelto sobre hombros y espalda, y justo cuando Ahmed ha introducido la pluma en el tintero nace la segunda rubay del día:

Este mundo es un rosedal.
Nos visitan las mariposas
y los ruiseñores nos regalan música.

Cuando no hay ni rosas ni jardines,
las estrellas son mis rosas,
tus cabellos, mi vergel.

Ayesha sonríe; no es la primera rubay que le dedica, pero esta es especialmente bella. Se da cuenta que Tariq se encuentra en el jardín, cerca de ella y le llama.

- ¡Tariq! ¿De dónde has traído este vino?
- De muy lejos, señora, se lo compré a un monje, gordo y discreto, cristiano de Castilla en el puerto de Gadir.
- ¿Te habló de las excelencias de su vino?
- Me aseguró ser el mejor, y señalando al cielo con el índice de su mano derecha me dijo algo así como “in vino veritas”.
- Cuídalo – dijo sin dejar de mirar a Omar.

Ahmed y Tariq se retiran, y Omar y Ayeshan se abrazan y se funden en un apasionado beso.

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NOTA: Hay mucho sobre este poeta en la red, pero si deseáis un ejemplo, clicad aquí. (ITACA, maravillosos blog)

25 comentarios:

Winnie0 dijo...

Pues deben de ser muy buenos los finalistas porque a mi este relato me parece genial...genial porque me trasnporta a otra epoca y a otro lugar...Descripciones y emociones a flor de piel...Bravo Tito...yo te lo premio. Bellisimo. Besos

Luz de Gas RadioBlog dijo...

Finalista debía haber sido elegido Tito Carlos, desde aquí ya le nombramos ganador, no solo por este fantástico relato sino por todos los que nos regalas en cada una de tus entradas.

Y no me he tomado ningún vino para decirlo, que si lo hago no se ya que hubiera pasado.

Un abrazo

Menda dijo...

Habría que ver los criterios que usan para seleccionar finalistas, porque coincidiendo con los comentaristas que me preceden, me ha parecido soberbio.

Thiago dijo...

Realmente está genial, cari... sin conocer los otros, tu relato es muy bello, sensual, original y oportuno... Canta la excelencias del amor y del vino de una manera exquisita y nos transporta a una bella época llena de misterios y cultura.

Ha sido una remanso de paz en esta agitada mañana. Me ha encantado. Bezos.

TitoCarlos dijo...

WINNIE
LUZ de GAS
THIAGO

Gracias, pero como dije, es un concurso de mucho prestigio en mi tierra y se presenta gente realmente buena. Lo bueno es participar, y aunque aún no se han publicado los relatos finalistas, seguro que son excelentes; mejor que este.

Un abrazo a los tres,

anapedraza dijo...

Tito Carlos,

Muchas veces pasan finalistas que lo son por nombre, no por merecerlo en una ocasión particular.

Tu relato es muy bello, te transporta a un pasado que se envidia por el discurrir del tiempo, de la vida, del placer, de la tolerancia (un árabe difícilmente podría beber vino ahora), de cuando el Islam era la más avanzada civilización en pensamiento y obra y el cristianismo combatía precisamente eso.

Gracias por compatirlo, es un detalle para todos nosotros.

MIGUEL

Rosa Roja y ¿eres real?SI CLARO dijo...

Y a ti TITO que le faltó a tu relato para no llegar....??? no lo entiendo....

nos permites reir, nos permites soñar, nos permites viajar, y tb viajar en el tiempo...en fin los entendidos sabrán...pero que sepas que para mi todos los días eres un ganador, o potencial ganador....besitos tito

Alijodos dijo...

es un relato fantastico tito carlos...te deso la mejor de las suertes...a mi me pareces ya ganador...un abrazo...

Anabel Botella dijo...

Pues a mí tu relato me parece genial, aunque no dudo de la calidad de los otros. Pero este tiene lo que me gusta disfrutar cuando leo un cuento.
De todas maneras, felicidades por este bello relato que nos has dejado.
Saludos desde La ventana de los sueños.

Mari Carmen dijo...

Precioso relato, Carlos. Me encanta esta puesta en escena porque me recuerda a una Andalucía de fuentes y rosales, de noches mágicas, de poetas que escribían libros tan bellos como El Collar de la Paloma, de Walladas dulces y misteriosas.

Es un relato ganador el tuyo, sin duda.

Un abrazo

Stanley Kowalski dijo...

Me cuesta creer que no hayas quedado entre los finalistas Tito, desconozco el nivel de los que participan, pero este cuento es genial desde donde lo mirés y si le buscás la quinta pata al gato, tampoco se la vas a encontrar. El cuento es digno de toda mi admiración. Tiene una creatividad absoluta, un vocabulario fastuoso y una historia bellísima.

Felicitaciones querido amigo, ojalá te sientas orgulloso de la maravilla que escribiste.

Mil gracias por el comentario, sos un encanto!

BESOTES

moderato_Dos_josef dijo...

En los certámenes nunca gana el mejor relato, sino a) El que tiene más favores. b)El más rebuscado. C) El que gusta más a un determinado jurado, que nunca tiene porqué ser el mejor.
Creo que tu relato es excelente y de una calidad innegable, está lleno de ensueño, ilusión y sobre todo, anor por el vino. Y es que el buen vino en realidad es una reliquia y para mí casi la única bebida alcohólica con verdadero prestigio. Un abrazo!

Nuria Gonzalez dijo...

Me ha gustado mucho tu relato, además habla de las excelencias del vino que mezcladas con amor dan como resultado una historia con chispilla.
Besitos

TitoCarlos dijo...

MARICARMEN, 'El collar de la paloma' de Ibn Hazzim de Cordoba es el libro más bonito que he leído. Desde aquí, a todos mis comentaristas, se lo recomiendo. No se arrepentirán de haberlo leido.

Un beso, y gracias por mencionarlo.

TitoCarlos dijo...

Ya os digo, que aún desconozco los relatos finalistas, pero puedo creerme que son buenos, dada la antigüedad y prestigio de este certamen, nada menos que en Valladolid, cuna de los mejores escritores españoles contemporáneos.

Gracias a todos por vuestros comentarios.

José Manuel Beltrán dijo...

"De casta le viene al galgo", dice el refrán popular. Aunque de cuna madrileña este pucelano de adopción nos regala un relato excelente que, sin dudar de la categoría de los premiados, merece nuestra atención por su originalidad.

Bueno parece que te estoy haciendo la crítica literaria ¿ Y quién soy yo y qué méritos tengo para ello? Pues nadie, un simple ciudadano, amigo de sus amigos, entre los que te encuentras.
¡Me gustó, ciudadano! Gracias y un abrazo
PD.- Ya tienes mi final (III Parte y final) en mi relato (algo largo, en su totalidad, bien es verdad). Espero que te guste.
http://ventanademarbella.blogspot.com

Halatriste dijo...

El relato es bueno, pero...lo mejor de todo es que no pierdes las ganas, pues como suele decirse "el que lo sigue lo consigue"
Un abrazo

Silvia Beatriz dijo...

Amigo TitoCarlos: en
www.belenprosayverso.blogspot.com
hay un premio que deseo compartir contigo.
PREMIO PALABRAS COMO ROSAS.
Me harías muy feliz, llendo por él.
Saludos!!!

Alejandro Ramírez dijo...

Otro día será, Tito, pero hay que seguir persistiendo.

Un abrazo.

Anabel Botella dijo...

MUCHAS GRACIAS POR LA INFORMACIÓN, CARLOS. Iré a ver estos blogs y espero aclararme porque soy un poco negada para esas cosas.
No conozco a Omar Jhayyám, pero estoy descubriendo autores afganos, turcos, chinos y japoneses que me están abriendo otros horizontes.
Saludos desde La ventana de los sueños.

ulises dijo...

Desde la tierra del vino te diré que eres uno de mis cuentistas favorito. Los premios no importan.
Un abrazo.

Thiago dijo...

Cari, te contesté allí donde tu ya sabes, pero te lo digo aquí, para que quede constancia: "el honor es mío, poder contarte entre mis lectores y mis comentarists" y como se suele decir: "favor que me haces", jaja

Bezos

Andrea dijo...

Pues es un relato precioso, suave, romántico y evocador de épocas pasadas y misteriosas. Te felicito por él y por el vídeo de Nacha Guevara cantando a Benedetti, todo un lujo. Un abrazo Tito!

noelia dijo...

que bnito post!!! muaksssssss

Mariana Castrogiovanni dijo...

Pues seguramente los finalistas serán muy buenos y tú también lo eres. Acéptalo, eres un gran escritor!!
Gracias por regalarnos tus historias.
Un beso muy grande

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