viernes, 22 de mayo de 2009

Mi Madrid de los tranvías

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Se lo dedico a los madrileños que han descubierto que bajo el asfalto hay adoquines y las vías de los antiguos tranvías.

Por las calles anchas de Madrid, que además tuvieran acera ancha, el tranvía pasaba cerquita del bordillo por el lado en que subían los pasajeros. Por las calles normalitas, el tranvía pasaba por el centro de la calle. Los coches no podían adelantarlo, pero sí las bicis y las motos. Los pasajeros tenían que ir con cuidado de que no viniera una moto al bajar o subir del tranvía.

Los tranvías más antiguos, no tenían puerta atrás, (como los autobuses de dos plantas que aparecieron posteriormente) y los viajeros más jóvenes subían y bajaban en marcha. Tuve tiempo de ver dos accidentes.

Mis hermanos mayores cuentan que jugaban al futbol en la calle, y paraban el partido cuando pasaba el tranvía. Muy bonito cuando había cuatro coches; imposible cuando aparecieron más.

Los tranvías que conocí eran de tracción mecánica, no con animales (mi padre quizá los viera) y de vez en cuando se estropeaban. ¿Os imagináis como se solucionaba? Lo ví una vez. Al parecer, si la avería era sólo mecánica, otro tranvía podría engancharle y arrastrarlo hasta el ‘garaje’, pero ¡ojo! Se podía tirar de él, pero no empujarlo, por lo que había que avisar al tranvía de delante, debía retroceder (¡dirección contraria!) hasta poder engancharle. Esto no es nada, porque si la avería era eléctrica, el tranvía se quedaba frenado y debía de esperar a una máquina especial que le proporcionaba corriente y lo arrastraba hasta el garaje. Esta máquina tenía que llegar por delante…

Por la calle de Hilarión Eslava pasaban tranvías de dos líneas distintas, y al llegar a la calle Fernández de los Ríos una línea iba hacia la derecha hasta Bravo Murillo y la otra hacia la izquierda hacia Isaac Peral ¡en dirección contraria a los coches! Vaya líos hasta que desaparecieron…

La ciudad universitaria estaba llena de gamberros. Como no había sitios a donde ir, cuando tenía 16 años iba a un montecito junto a la facultad de Medicina y veíamos, comiendo pipas, las trifulcas entre estudiantes y ‘grises’. Pedrada va, pedrada viene. Algún estudiante, para protestar, paraba el tranvía tirando del trole. Cosa más fácil, oye. El trole tenía un muelle que lo empujaba hacia arriba; en la punta tenía una rueda acanalada que corría por el cable. El trole tenía una cuerda colgando y atada a la parte trasera; tirabas de la cuerda y salía la rueda del cable, con lo que el tranvía se paraba. Tenía que salir el tranviario y tirando de la cuerda procuraba atinar con la rueda en el cable otra vez. Los días de mayor trifulca se hacía a todos los tranvías.

Pero hacían algo peor. Al tranvía de Ciudad Universitaria lo llamaban Pepe. Los estudiantes se quedaban en la parte trasera y daban saltos a la vez cantando “¡Peeeeepe, peeeepe,…!” y lograban descarrilarlo. Así lograban que la estudiantada saliera en plan “mani” andando por las vías por el camino hasta Moncloa que ahora es peatonal, ese que va por el puente sobre Reyes Católicos. Ahí no subía la ‘poli’.

La única línea que me gustaba era la que pasaba por Aruro Soria. ¡Que viaje mas bonito! Pero por esa zona nunca pasaba nada.

Es todo, y para saber más, hay un blog muy bonito del Druida de Madrid que os invito a visitar para conocer esos viejos tranvías.


NOTA: Foto tomada de la Druida de Madrid
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29 comentarios:

TitoCarlos dijo...

Yo mismo pruebo que funcionan los comentarios. Parece ser que funciona si los comentarios se hacen aparecer en ventamna emergente.
De todas forma estos problemas no aparecen utilizando Firefox.

Probad.

Reina dijo...

Nunca conocí el tranvía, por desgracia!!!!

El metro me agobia, porque no soporto estrar bajo tierra (ni muerta quiero estralo). Por eso me encantaría el tranvía, sería como el metro pero viendo el cielo azul de madrid; sin atascos, sin pensar dónde aparcar, sin que te claven por dejar tu coche en la calle, pendiente siempre de la ora (sin hache); o te claven lo mismo en un aparacamieto sin estar pendiente de la hora (con hache). Vivir en madrid es sobrevivivir. Me encantaría el tranvía, seguro.

Bss

Mercedes dijo...

Hola, qué relato tan bonito.
El miércoles por la tarde, cuando salí de trabajar, decidi ir a ver ese empedrado y esos raíles que han aparecido en la calle de Alcalá, Madrid debe estar lleno de ese tipo de cosas, capas y capas de historia bajo el asfalto. Pero no llegué, me caí de bruces al suelo pocos metros antes, en plena Puerta del Sol, después de un buen lío que armé, gente amable que siempre ayuda, un par de horas después, quedan un susto, un par de puntos y un ojo morado, ¡pero no vi lo que buscaba!
y no conocí los tranvías porque no he crecido en mi Madrid, así que me ha gustado mucho tu escrito :-)

Elisabeth dijo...

aqui en Murcia han puesto uno hace poco y esta muy chulo jejejeje


besitossss

Gonlor dijo...

Muchas gracias Tito Carlos por tus agradables letras sobre la Druida de Madrid.
Nos leemos.
Un saludo

Rosa Roja y ¿eres real?SI CLARO dijo...

TITO!!!

Que gran alegría me ha dado al encontrarme hoy con este post.....las mismas fotos, las mismas historias que cuentan mis padres.....ese beso entre ellos casi furtivo al despedirse y marcharse el tranvía....la poli, la ciudad univ, moncloa......además de recordarme a mis padres me trajiste a la memoria recuerdos de cuando carpeta bajo el brazo.....me besaba a escondidas por aquellos parques de la ciudad univ y tomaba cervezas en arguellles....

Gracias CARLOS.....por hacer que la memoria de mi historia no se pierda.....precioso post, nostálgico y alegre a la vez....

BESOS MIL CIELO

José Manuel Beltrán dijo...

¡Vaya, ciudadano!. Me has transportado, en un instante, a mis años mozos. A mi Madrid, pues para quien no lo sepa allí nací, a ese Madrid al que, cuando ahora llego, siempre digo: Este no es mi Madrid que me lo han cambiado.

Le recuerdo bajando desde la Puerta de Toledo hasta el rio Manzanares. Ni qué decir tiene que más de un tranvía tuvo graves problemas (ante la empinada bajante) y no se fue al rio de milagro.

Joer, Tito, gracias por estos recuerdos.
Y, por cierto, un beso a la abuela bloguera. Seguro que ella, casa vez que le demos a la teclita de nuestro ordenador esbozará una enorme sonrisa, dedicada a todos.
Un abrazo, ciudadano y gracias por tus palabras y comentarios en relación al tema de mi hermano.

Luz de Gas RadioBlog dijo...

Me impriona mucho lo llenos que iban, hasta sentado en los enganches de fuera.

Vaya tela como era el personal como le gustaba la guasa.

No creoq ue ahora se atrevieran en el que han puesto aquí en Sevilla.

Son muy romáticos, por lo menos a mi me lo parecen, casi como un paseo en barca.

Un beso

Didac Valmon dijo...

me encantan estas historias, aunque lamento comunicarte que pasas a formar parte del grupo "abuelos cebolleta" jutno con Matritensis y Miguel jajajaja...qué guay, en el puente que dices sobre reyes católicos quedan aún algún resto de rail pero nadie les hace caso...una pena. Le decía a Matritensis que el tranvía, salvo la catenaria que afea y es peligrosa, me encantan los tranvias en las ciudades, amén de ser lo más ecológico.
Me ha encantaod leerte!

noelia dijo...

yo estoy acostumbrada al metro, ya que soy de barcelona!!! pero el de madrid tambien lo he provado !!!feliz finde semana muaks

moderato_Dos_josef dijo...

todavía recuerdo a los tranvías de cuando era pequeño. Monté en alguno de ellos. Eran una maravilla...como los adoquines jejeje. Un abrazo!

Paula (Bera) dijo...

Qué lindo lo que escribiste, Tito!!
No pude conocer un tranvía, pero cerca de mi casa, en una localidad vecina, en algunas avenidas, aún están los rieles del viejo tranvía.
Mi hija tuvo que hacer un trabajo sobre el tema, así que vi fotos y leí un poco, pero lo que más me gustó fue escuchar anécdotas de mi familia, de las épocas en que los usaban.
Me encantó!!!
(Te hice caso, por eso pude entrar, gracias!!!)
Buen finde!!
Un abrazo enorme!!

Lola Mariné dijo...

Que post mas bonito y lleno de nostalgia.
Yo recuerdo vagamente la campanita del tranvía que pasaba por mi calle.
Ahora vuelve a haberlos, pero ya no es lo mismo, aunque si puedo lo pillo; soy más de moverme sobre el suelo con tranvía y bus. Odio el metro.
Besitos.

RECOMENZAR dijo...

El tranvia que lindo el chaca chaca me encantaba una poesia traída dela ántaño a nuestros dias
besitos

Amig@mi@ dijo...

Aunque fui a la universidad allí no lo llegué a ver como lo pintas.
Sólo algunas callejas y pequeños comercios guardaban aún el encanto del pasado.
Gracias por acercarnoslo.
Un abrazo

Jorge Martin dijo...

un viejo recuerdo, de una epóca romantica del transporte público,lenta y tranquila nada que ver con la de ahora...nos leemos. me encanto la hstoria

Winnie0 dijo...

No viví eso...y me habría encantado porque creo que las ciudades con sus tranvias tienen su encanto...en otro blog decía que efectivamente lo que son una pena son esa cantidad de tendidos de cables que afean el aspecto.
Por cierto ¡vaya grupo más guays que sois los abuelos cebolleta! jaja me encantais...Besos Tito

Mariana Castrogiovanni dijo...

Hola Amigo, recién hoy puedo entrar en tu blog, se ve que hubo un problema generalizado, me quedé sin poder leer las entradas nuevas de unos cuantos amigos.
Me gustó mucho el relato: historia vivida.
Un besote

Carla dijo...

Muy buen post Tito! Bellas letras...

Stanley Kowalski dijo...

Hermoso post lleno de recuerdos, y narrado con el preciosismo que te caracteriza. Felicitaciones!!


gracias Marqués por su halago, le estaré siempre agradecido, jajajaja!!


BESOTES PARA VOS Y PARA CARMENCITA Y BUEN DOMINGO!!

Ana Belio dijo...

Estoy con reina, evito el metro todo lo que puedo, y he oido tanto de los tranvías a mi abuela...qué bonito hubiera sido probarlos.

Carlos, cuando vayas al foro, si tienes un ratillo te gustará la nueva sección de Ágora.

Feliz día.

mytemptation dijo...

...siempre me han fascinado esas viejas fotos en blanco y negro de lugares comunes de madrid... ver cómo las personas cambian y todo lo demás permanece...

Maritoñi dijo...

Cuánto añoro Madrid....

Maritoñi dijo...

Aprovecho este maravilloso blogs para anunciar una entrevista en directo en Sevilla a mi persona, el 30 de mayo, en radioblog, Luz de gas.

Millones de besos con azúcar glasé y gracias por dejarme hacer publicidad.

Matritensis dijo...

¡Sí! ya puedo entrar

Pues lo que te decía en mi blog, una excelente crónica madrileña que espero que no sea la última.

Un abrazo!

Thiago dijo...

jaja un regalo de post, cari.... Evidentemente - llevo 4 años en Madrid- no conocí el tranvía, pero si que lo hay, nuevo, en A coruña, que recorre el Paseo Marítimo, ysupongo que, de alguna manera, conserva ese aire de algo del siglo pasado que tu narras tan bien en tu post.

Un bezo

Marga Fuentes dijo...

Un Madrid que no conocí pero me encantó que me lo contaras.
Bellísimo.
Gracias,
Un beso fuerte y un abrazo,

Nuria Gonzalez dijo...

Por fin puede entrar. Te lo creas o no llevo varios días queriendo comentar y parece que me han mirado todos los negritos juntos.

Me gustan mucho los tranvias como medio de transporte y cuando voy a Lisboa disfruto como una enana.
Qué pena que ya no se vean por Madrid,todaví me acuerdo subiendo por el paseo de extremadura desde la Puerta del Angel cerca del Manzanares.
Cuando he vista la foto me recuerda una que tengo de mi padre subido al tranvía por atrás y agarrado con una mano.
Estupendos recuerdos.
Besitos

cristal dijo...

Cuando yo era muy pequeña cerca de mi casa pasaba el 40. Me gustaba mucho ir en el tranvía al mercado de López de hoyos en "La prospe". También recuerdo ir por Arturo Soria, una de las calles más bonitas de Madrid, con sus pinos y las vistas tan increíbles de la Sierra que se veían desde allí. También conocí los autobuses de dos pisos y los trolebuses. Lástima que los quitasen para dejar más espacio a los coches. Eso si que era transporte respetuoso con el Medio Ambiente. Besos Tito.

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