lunes, 18 de mayo de 2009

Lunes de Risa: No dije mi nombre

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Me llamo Raúl Cerdanola Perez, y hace poco me ascendieron en el ministerio con un contrato que nada tiene que ver con el funcionariado. Don Joaquín Capelo de la Heriana y Yuste, Director General de XXXX del Ministerio de Asuntos Exteriores me ha llamado para que sea su asesor personal a raíz de dos delicados informes que lograron rectificar datos en un proyecto multiministerial que estaba abocado a un vergonzoso fracaso, que habría continuado con el escándalo político que acabaría con las carreras no solo políticas, sino profesionales también, de un centenar de personas con puesto político en varios ministerios.

No dudo que esos informes tienen su peso en este ascenso, pero tengo claro que es el pago por esa ayuda y que, además, deberé seguir ayudando a resolver ese tipo de flecos con la boca bien cerrada, como casi dice explícitamente mi contrato, en el apartado de secreto profesional en mi actividad. Mi sueldo pasa a ser de…., me da vergüenza decirlo, pero puedo decir que lo triplico sólo en sueldo base, que hay mas añadidos, y prácticamente todos mis gastos están pagados por el ministerio.

Se hizo una reunión entre directores, subdirectores y asesores del ministerio para explicar la definición final del proyecto retocado gracias a mí, en el parador de Ávila. Hay sitio en el ministerio para este tipo de reuniones, que saldría más barato, pero gustaban de hacerlo allí, con buena comida, cena, desayuno y todo lo que pueda surgir en el transcurso de la estancia en esos lugares.

Don Joaquín Capelo, el Director general, no paraba de darme palmadas en la espalda para animarme, según él, en el trance de la presentación. “Mira, Raúl, todos conocen ya el proyecto, decía, así que no te van a preguntar nada” y, efectivamente, en ambas sesiones de mañana y tarde, solo hablé yo y recibí muchos aplausos por el trabajo realizado. Seguía preguntándome el por qué de hacer estas cosas con tan alto coste, aunque a lo largo del día ya había visto varios asesores y asesoras que aprovechaban estos días para realizar determinados intercambios, hacer algunas compras, hacer turismo… y llegada la noche, divertirse un poco, que la vida ministerial era excesivamente seria.

Tras la sesión de tarde, Don Joaquín Capelo, mi Director General, me presentó al resto de directores mientras tomábamos un refrigerio, por supuesto con alcohol, en el bar del parador. Fue una reunión informal, para irnos conociendo, a la que sin esfuerzo logré integrarme con éxito gracias a los efluvios del alcohol y a mi esfuerzo por no mostrar el rechazo a todo aquello. Pero el arco se tensó y la flecha (yo) fue lanzada. La corta cena se desarrolló con las sonrisas más amplias y los mofletes más colorados que durante la comida, y tras ella, que pensaba que iríamos a descansar definitivamente, se decidió democráticamente salir a disfrutar de la noche, en la forma más discreta posible.

“Raúl, relájate” me volvió a decir Don Joaquín Capelo, mi pesado Director General. “Lo bueno de estar en el Ministerio de Exteriores, me aleccionó, es que no te conocen en interiores”, y se rió de su propio chiste dándome otra palmadita en mi ya sufrido hombro. Cada vez estaba más harto de la situación. Si quisiera, pertenecería a ese ambiente, pero lo aborrecía, no sólo por lo inmoral de sus actitudes, sino que mi persona no disfrutaba con ello; tanto cinismo no sabía asimilarlo. A pesar de todo, me cambié de ropa y me puse otra más informal. Subimos a varios taxis y partimos hacia un rumbo todavía desconocido para mí.

Los taxis nos dejaron en las afueras a la puerta de un lugar con muchas luces intermitentes y alta música en su interior. Según entrábamos al lugar, puso su brazo sobre mis hombros y acercando su boca a mi oído me dijo: “Raúl, aquí nadie utiliza su verdadero nombre. No digas tu nombre, es fácil, di otro. Yo, por ejemplo, en este sitio soy Alberto, simplemente Alberto. ¿De acuerdo?”. Asentí con la cabeza y entramos.

Tal y como me lo contó, y antes de llegar a la barra, dos mujeres impresionantes semidesnudas se nos acercaron y le saludaron muy efusivamente, para después dirigirse a mí: “Hola, guapetón, ¿Cómo te llamas?” y sin dejar pensar a mi mente ya acalorada respondí: ”Soy Don Joaquín Capelo de la Heriana y Yuste, Director General de XXXX del Ministerio de Asuntos Exteriores”.

Inmediatamente nos fuimos al hotel a descansar.

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NOTAS: La foto se obtuvo en www.eleconomista.es

Los personajes de esta historia son ficticios y los 'cargos' públicos también, así como casi todo el entorno elegido no tiene nada que ver con la realidad, porque sí, amigos blogueros, el hecho, que es lo que queda, es real.

25 comentarios:

Luz de Gas RadioBlog dijo...

Buenísimo el relato, ¿es verdad el hecho? Bueno no se para que lo pregunto, seguro que si, puede que varien los cargos pero el resultado es el mismo.

Grande Tito.

Un beso

Winnie0 dijo...

Genial Tito...no sabía por donde salddrias y ha sido ...brillante. Como siempre en ti y tus textos. Besos y feliz lunes

ulises dijo...

Está bien eso de poner en aprietos a los Directores generales, bastante nos ponen ellos a nosotros.

Un saludo

Natacha dijo...

Jajajajaja, genial Carlos, me ha encantado... Tanta emoción y se le soltó la lengua, al final... todos boca abajo, jejeje.
Un beso, cielo.
Natacha.

anapedraza dijo...

¡Hola Tito Carlos!

JEJEEE, se quedó a gusto, pero le puede traer consecuencias.

¡Un fortísimo abrazo!

MIGUEL

Mariana Castrogiovanni - Coach - dijo...

Tito, como siempre, un relato lleno de frescura y dinamismo.
Genial!
Feliz lunes de Risas
Un beso muy grande

Lola Mariné dijo...

Jeje, muy bueno. Lo tendré en cuenta cuando quiera vengarme de mi jefe.

Ya no me quieres nada...

Rosa Roja y ¿eres real?SI CLARO dijo...

Expectante hasta el final, conseguiste de nuevo mi sonrisa y la de muchos....los lunes contigo y con stan....son geniales....GRACIAS Y BESOS

Amig@mi@ dijo...

¿Basado en hechos reales aunque los personajes sean ficticios?
Respuesta:
SI
jaja, buenisimo
Un saludo

moderato_Dos_josef dijo...

El relato en sí es excelente, pero el final, el final es genial! Y además, suena a real, a m,uy muy real. Felicitaciones!

Stanley Kowalski dijo...

JAJAJAJA!!Buenísimo! Me encantó la introducción, y no tenía idea por donde ibas a salir!! Genial!

Gracias por el comentario, sos un encanto!

BESOTES Y BUENA SEMANA

BRILLI-BRILLI dijo...

Jejejeje,tan real que luego todo esto lo pagamos con nuestros impuestos.Desgraciados...
Abrazos

Isabel dijo...

Buenisimo el relato Carlos, y aunque sea ficticio, se te ha entendido todo. Un beso

Anabel Botella dijo...

Un buen relato, con un nombre muy largo, de esos que tienes que apuntar en una hoja para que no se te olvide.
Saludos desde La ventana de los sueños.

Mannelig dijo...

Eso fue un complot de la oposición para desacreditar la importante labor de nuestro departamento.
Firmado: el Subdirector General de XXXX del Ministerio de Asuntos Exteriores.

José Manuel Beltrán dijo...

Hola, Tito. Buen relato y, no me cabe la menor duda, algunos de esos altos funcionarios del Ministerio de Exteriores no sólo ejercitan su "diplomacia" en el exterior sino, más al contrario, se mezclan con la más elemental vida urbana y extraurbana. Juntos con los del Ministerio de Fomento (Carreteras, vaya) son los que mejor conocen esas luces de neón. jajaja
Me gustó. Un abrazo, ciudadano.

Thiago dijo...

jaaj mas que chiste es una crítica demoledora de.... iba a decir de los funcionarios. Pero cari, me temo que en la empresa privada es exactamente lo mismo, que los ejecutivos viven igual y hacen las mismas cosas. Creo que es algo que va en el ser humano o en el español. Pero el aprovecharse del cargo y acabar las citas en putas es típico de este país (no conozco otros). POr algo es el mayor negocio en el mundo. Eso si, el funcionario fue muy ocurrente, auqneu su pequeña maldad le pueda volver al archivo de dónde salió, jaja

Bezos, cari. Genial como siempre, pq lo que es un gusto además, es leerte.

milagros dijo...

Muy ingenioso. Eso o algo parecido es una fantasía que muchos hemos tenido ganas de hacer en algún momento pero no hemos tenido el valor.
Feliz día a todos y un abrazo para ti.

carla dijo...

Ufffffffff....hay tantas de esas reuniones, en las que se gastan el dinero como si fuera agua..el final muy bueno, me encanta...que les den...

B. Miosi dijo...

Juraría que puse un comentario y ahora no lo veo.

Me encantó tu cuento, tito, el final me sorprendió, no lo esperaba.

Besos,
Blanca

lys dijo...

Jejejeje!! Esos deslices verbales sin querer queriendo... Es un relato genial.


Un beso.

Tuti dijo...

Ah, el mundo -interior- de los políticos que sacan tajada y luego crean leyes para meter años luz al que poco o nada ha hecho...ladrones de cuello blanco que se tapan sus bemoles, al menos en este relato demuestras que algunos no se venden...del todo, no se venden.

Buena esa Tito.

Un fuerte abrazo,

Anna F.

cabreada dijo...

Será ficticio, pero ya sabes la realidad supera la ficción.

Caronte dijo...

No sabía bien dónde ponerlo. Me gustaría agradecerte por el mensaje que me dejaste en el blog sobre lo de mi perro.

Un abrazo. GRACIAS.

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Claro que no dio su nombre, pero logro irse a descansar luego
Divertido

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