miércoles, 13 de mayo de 2009

El Final

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Está tumbado boca arriba en la cama del hospital; por su abierta boca exhala aire de forma irregular y un sudor frío llena su cara de pequeñas gotas que Andrés le seca cuidadosamente con un paño y con mucho miedo a que se despierte, ya que la sedación es muy pequeña.

No para de mirar el suero ni el aparato que cada treinta segundos inyecta el sedante; quiere controlarlo por si a esas horas la única enfermera de la planta se retrasa en su ronda. Siente terror a que su padre se despierte. Cada vez que lo hace balbucea palabras ininteligibles, se pone muy nervioso porque le puede el dolor e intenta arrancarse las gafas nasales y la vía del brazo. Tiene que estar lo más sedado posible, pero se niegan a subir la dosis.

Andrés observa a su padre y trata de recordarle cuando estaba bien. Apenas cuatro horas antes en que entró al hospital por su propio pie, con un dolor en el pecho más fuerte que el habitual, según él mismo contaba, pero que no era nada importante. Y de ahí comenzó a pasar la película de su vida con él en dirección contraria al tiempo; como desandar lo andado. Recordó los buenos momentos, la ilusión del nacimiento de sus nietos, su boda, en la que él era el padrino…, y los malos momentos, aquellos que acabaron en fuertes discusiones por cosas que ahora las veía inútiles. Le quería.

A su padre le costaba aceptar la ayuda de los demás, lo que hacía que Andrés tenía que esforzarse por estar al tanto de su salud, con visitas esporádicas o cuando su madre conseguía llamarle por teléfono a escondidas y le informaba de su estado. Su madre, sesenta años con su padre, siempre ha estado a su lado; no recuerda ninguna ocasión en que se hayan separado. Esta era la primera vez.

Andrés recibió la llamada de su propio padre, lo que le asustó más de lo normal, y además no quiso que le acompañara su madre. La excusa era su avanzada edad y que temía que esta vez, y a esas horas, tardarían demasiado en atenderle como para tener a su madre por los pasillos o sentada en una silla. Ahora sabía que no era por eso.

Se despertó y trató de calmarlo. Le engañó con la hora haciéndole ver que llevaba muy poco tiempo en la cama y diciéndole que habló con su madre y que estaba tranquila; que pasaría la noche con su hermana, pero movía la cabeza con nerviosismo y no tuvo más remedio que llamar a la enfermera, quien le tranquilizó con la mentira de que el médico estaba a punto de llegar.

El médico ya había estado y le contó que no había nada que hacer. No había medicación para tantos males; lo que arreglaba el riñón fastidiaba el maltrecho hígado, si le medicaban para el hígado fallaría el corazón y los pulmones le funcionaban en un porcentaje muy pequeño. Sólo quedaba esperar. Andrés le dio a entender que era preferible acortar la agonía acelerando el final, pero el médico no quería ir a la cárcel, según sus palabras, y el férreo control de medicamentos impedía engañar a la administración. Así que como una dosis mayor de sedante pararían el corazón, se le inyectaban muy pequeñas dosis cada corto tiempo a través de un aparato cuya pequeña manipulación acabaría con todo en segundos. Pero eso era ilegal, y nadie iba a realizar la buena acción del día, si era mala a ojos de la administración.

De vez en cuando, en los cortos espacios de tranquilidad, Andrés lloraba en silencio. No creía que su padre pudiera verle, pero por si acaso se giraba y secaba las lágrimas rápidamente, y regresaba a su lado, viendo cómo poco a poco las facciones de la cara de su padre se relajaban. Pero, de repente, el anciano apretó la mano de su hijo y comenzó a respirar ruidosamente. Abrió los ojos, asustado, e intentó incorporarse luchando contra la presión de Andrés que lo impedía, pidiéndole tranquilidad, que no pasaba nada, y mezclando sus lágrimas, esta vez sí, con el frío sudor que empapaba su cuerpo. Fueron tan solo unos segundos que a Andrés se le hicieron infinitos, pero aguantó aún unos minutos más besando desconsoladamente la mano de su padre.

Al regresar, su madre ya había recibido la noticia y estaba arropada por el resto de la familia. Le recibió en el pasillo de la casa y miró a Andrés a los ojos haciéndole una pregunta y buscando la respuesta con ansiedad. “Tranquila mamá, - le dijo – no ha sufrido nada” y con una leve sonrisa regresó al salón con la familia.

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NOTA: Hoy es fiesta en mi ciudad y me desplazo a pasar el día a Madrid. Mañana trataré de contestar todos vuestros comentarios.

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42 comentarios:

Sil dijo...

Mi papá murió así-
Estuvo un mes en coma.
Yo lo cuidé.
También le hice la propuesta al médico, y no la aceptó.
Tu relato es perfecto, preciso...
Te felicito.
Sos un maravilloso escritor.
BESOS

Paula (Bera) dijo...

Tito, primero que te diviertas!!!
Segundo, me impactó este relato.
Es por lo que creí entender, que el hijo ayudó a su papá a que deje de sufrir.
Si lo hizo, admiro las agallas.
Te mando un gran abrazo!!

Winnie0 dijo...

¡Cuanto dolor! Cuanta bondad de quien no quiere hacer sufrir...¡cuanto dolor! Me ha dejado ese sabor amargo de la muerte...de cómo duele la muerte a los que están vivos. Es un relato estupendo tito. Besos

S. dijo...

qué tristeeee!!!bueno,es la realidad de la vida,unos vienen y otros desaparecen.
La emotividad la has desarrollado con gran intensidad.
Un beso:)

Mariana Castrogiovanni dijo...

Me quedo con la sonrisa de la madre, que acepta y se queda en paz.
La muerte es parte de nuestra realidad, si hemos vivido (de verdad) podremos aceptarla, y esbozar una triste sonrisa.

Mariana Castrogiovanni dijo...

Le di al botón sin dejarte un beso grande, disfruta tu día en Madrid!

Mannelig dijo...

Tema duro para un cuento, duro y real. Seguramente necesario, no todo pueden ser lunes de risa. Causa un desasosiego...

Luz de Gas RadioBlog dijo...

Disfruta de la fiesta. Tu por lo menos volverás este buen hombre que dejamos en la cama del hospital pasó a "mejor vida" y será siempre recordado entre los suyos.

Hay trámites que tenemos que pasar y la burocracia es horrorosa para todo, con lo fácil que puede ser cruzar una puerta.

Un abrazo

Nunca dejes de sonreír dijo...

Pasatelo muy bien por los madriles!!!

Un beso!

Didac Valmon dijo...

Precioso y conmovedor el relato...

anapedraza dijo...

Una de las situaciones más difíciles que nos puede plantear la vida, siempre habrá alguien que te diga que hiciestes mal. Por lo menos, has podido disfrutar durante muchos años de los buenos y malos momentos, llegar a viejo y morirse es una cosa normal.

¡Pásalo bien en Madrid!

MIGUEL

milagros dijo...

Es terrible ver sufrir a un ser querido que está en fase terminal de su enfermedad, cuando los médicos te dicen que no hay nada que hacer. Y no hablo solo de sufrimiento físico, que es horroroso, sino también de ese sufrimiento psicológico que padecen, que ven que se están muriendo y no hay nada que lo pueda impedir.
Un abrazo.

Emma dijo...

Si triste estaba antes de visitarte... más lo estoy ahora... perdóname. Un abrazo.

Rosa Roja y ¿eres real?SI CLARO dijo...

TITO!!!

Gran relato y muy duro, pero es el día a día para mi que me dedico a esto....VIDA....MUERTE ....BIEN MORIR....DOLOR Y ANGUSTIA POR PARTE DE TODOS ANTE LA ESPERA DE LA INMINENTE PARTIDA.....Y LA ENTREGA TOTAL Y ABSOLUTA, DE ESA PERSONA QUE EN BREVE DEJARÁ DE SENTIR, A ESA ....O ESE NUEVO ESTADO QUE ES INCERTIDUMBRE Y PUEDE ATERRARNOS....

Conmovedor y real....gracias y besitos de cariño

Ro dijo...

Historia muy real y familiar para mí. Siempre una muerte digna, nunca con dolor. Cuando ya no hay nada que hacer por un paciente, hay que evitar el sufrimiento a toda costa...es mi opinión.
Un abrazo.

Anabel Botella dijo...

Así es la vida. Las personas se van cuando menos te lo esperas y no estamos preparados para ello.
Me ha gustado por cómo has tratado el relato con sensibilidad.
Saludos desde La ventana de los sueños.

noelia dijo...

eres de valladolid? aki es fiesta hoy por eso lo digo, pasalo bien en madrid muakssssssssssssssss

Amig@mi@ dijo...

Demasiado triste, me quedo con el estudiante avispado de ayer...
pásalo bien.
un abrazo

ulises dijo...

El tema de la eutanasia es bastante peliagudo. Tu relato es fuertecito pero refleja hasta que punto está abandonado el paciente a lo que decida un ente abtracto e impersonal como es la administración.
A ver cuando toman conciencia nuestros políticos y legislan al respecto. Que no pase como con Eulana.
Un abrazo

Stanley Kowalski dijo...

Maravillosamente escrito, pero me hiciste revivir la muerte de mi padre, detalles más, detalles menos, fué igual. Ahora me tengo que reponer.

BESOTES

José Manuel Beltrán dijo...

Bonito relato Tito. Esas sensaciones,tan bien descritas, desgraciadamente para muchos de nosotros son reales.

Feliz día (Nª Sra. de Fátima), ciudadano.

Carla dijo...

Que triste... pero muy buen relato!

pensamientos dijo...

Un relato muy bello y triste, de sensaciones encontradas para aquellos que tuvimos alguna historia paresida, pero así es la vida y tu la cuentas muy bien!! te dejo un gran beso!

yoyoyo dijo...

es cierto ¡el santo regalado! espero que lo pasaras bien. Mañana nos toca por aquí. Buena historia y mejor contada. Beso

TitoCarlos dijo...

SIL, gracias. He querido, con un relato, realizar una especie de denuncia de este tipo de situaciones, que se dan con demasiada frecuencia.
Un beso,

PAULA, no lo hizo. El control es exaustivo, y lo denuncio.
Un beso,

WINNIE, mi sobri, al menos que la muerte sea digna, ya que es dolorosa para todos.
Un besazo,

S.: el grado de tristeza es según cada uno, pero el dolor debe ser el mínimo.
Un beso,

TitoCarlos dijo...

MARIANA, mi psico, la muerte no es lo contrario de la vida. Forma parte de ella, y así hay que aceptarla, pero igual que exigimos una vida digna, la muerte también debe serlo. La prueba es la tranquilidad de la madre al creer una mentira piadosa.
Un besazo,

MANNELIG, lo siento. La vida es dura toda la semana y mis relatos se soportan sobre hechos reales, y así me salió este. Pero no son así siempre. Un abrazote.

JUAN (LuzDeGas), es tan fácil que no entiendo las dificultades administrativas. Un abrazo,

Nunca Dejes de Sonreir, parece mentira, pero siempre que voy a Madrid respiro mejor. Un beso,

TitoCarlos dijo...

DIDAC, maestro, conmueve el saber que esto sucede todos los días. Un abrazo,

MIGUEL (anapedraza), a pesar de que todos cruzaremos esa puerta, no todos luchan por hacerlo con dignidad. Al contrario, meten en la cárcel a quien lo intenta...
Tres abrazos,

MILAGROS, hay que morir, y hay que estar preparados para pasar ese trance. Pero no quiero pasarlo con sufrimiento.
Un beso,

TitoCarlos dijo...

EMMA, lo siento, solo quiero que se piense que estas cosas ocurren. Un beso,

ROSA ROJA, por tu trabajo creo que sabes de lo que hablo. Hay maneras de pasar el trance al menos sin dolor. Un beso,

RO, como ves, coincidimos plenamente. Un abrazo,

ANABEL BOTELLA, no se permanecer insensible en este hecho. Me alegra haberlo explicado mas o menos bien. Gracias. Un beso,

TitoCarlos dijo...

AMIG@ MI@, ya he dicho que lo siento, pero me salió así. Es una forma de denunciar que estas ocurren. Un abrazo,

ULISES, hay que llegar hasta ese punto si queremos ser libres, pero lo que denuncio es mucho más facil, y tampoco se legisla. Un abrazo,

STANLEY, amigo, lo siento. Lo escribí, ahora lo digo, reviviendo algunos casos. Un fuerte abrazo,

JOSE MANUEL BELTRAN, claro que es real, y tan facil de paliar... Aquí fué San Pedro Regalado, fiesta local. Un abrazo,

TitoCarlos dijo...

CARLA, siento la tristeza como los demás, y ese estado de ánimo lo escribí. Un beso,

PENSAMIENTOS, gracias por la visita, y siento que rememores estas cosas. Un beso.

YOYOYO, por razones personales, me vienen bien las fiestas locales para ir a Madrid y visitar amigos y familia. Este fin de semana disfrutaré de esta fiesta local, y no podré ir, sin embargo, a mi Madrid. Pásalo bien por mí. Un abrazo

carla dijo...

Qué recuerdos más tristes...Yo he tenido suerte con los médicos, en mi familia con los casos que han habido parecidos, no hemos tenido problemas...se les suministro morfina, la que hiciera falta e incluso se les retiró la medicación que hacía que la agonía se alargara, creo que no sufrieron demasiado. Tanto el médico (hablo de varios, en distintos sitios)como la familia estabamos de acuerdo en que se suministrara toda la morfina necesaria, aunque con ello aceleraramos el final, pero pensabamos que llega un punto en que lo que no quieres es que sufran... Ya te digo: ningún médico se opuso a ello...Lo único que no se les retiraba era la alimentación.

Nuria Gonzalez dijo...

Ayer te dejé un comentario ( quedo para moderar ) no sé porque no salió.

Por si queda duda .... lo repito.

Tu relato ha revivido en mi sensaciones muy reales.
El sufrimiento no es humano, y alargarlo mas de lo debido es innecesario.
Has tratado el tema con gran sensibilidad y me ha gustado mucho.

Besitos

BRILLI-BRILLI dijo...

Trabajo en la sanidad y creo que nunca me podré acostumbrar a las escenas de los últimos momentos de una persona,y al dolor de su familia.
Estupendo post.
Besos

Stanley Kowalski dijo...

Gracias querido Tito, me hiciste poner colorado!!
Sos un encanto!!

BESOTES PARA VOS Y MI CARMENCITA ADORADA!!

anapedraza dijo...

Sí, vas a la cárcel y te pueden juzgar como un asesino.

Es muy difícil legislar estos asuntos, yo soy partidario de la eutanasia, pero también entiendo a los que están en contra, lo que no me entra en la cabeza son esas marchas a la "hoguera" que algunos hacen en nombre de alguna religión, y otros lo llevan al extremo en nombre de la libertad total del individuo.

Yo lo tengo claro, he dejado por escrito que quiero que me desconecten en algunas condiciones, no es por mi, es por la gente que esté a mi lado. No se lo merecen.

MIGUEL

Sil dijo...

ll

Marga Fuentes dijo...

Muy bien escrito. Qué difícil es contar esto que tan a menudo ocurre, Tito. Excelente cómo lo has hecho.
Que disfrutes por los madriles.
Un beso y un fuerte abrazo,

Naty dijo...

Un relato que denuncia, como bien decís, que reclama, que informa, pero que también conmueve, emociona, desespera. Como siempre, miles de sensaciones. Muy bien logrado. No he pasado por estas situaciones de cerca, pero que existen, existen. Y hay que estar para saber, padecer para hablar. Ningún prejuicio ni ninguna ética son válidas en momentos límites como estos.
Un beso Tito!!!

Ruth L. Acosta dijo...

Que lindo sitio Tito Carlos, me encantó tu espacio, no pude ver mucho, la verdad, ando un poco escasa de tiempo, pero seguro que volveré con mucho tiempo para revisarlo detenidamente, estoy segura que vale la pena... leí la triste agonía de ese señor, que bueno que finalmente descansó.

Gracias por tu visita, te dejo un beso desde México,

TitoCarlos dijo...

CARLA, tal y como dices tuvisteis suerte. El caso que expongo cuenta cómo no querían aumentar la dosis de sedante porque se pararía el corazón. Estos casos ocurren, y es lo que denuncio.
Un besazo,

NURIA, lo siento, no encuentro tu comentario anterior. Gracias por venir y entenderlo.

BRILLI-BRILLI, Los que lo veis a diario me entendeis mejor.
Un abrazo,

MIGUEL (anapedraza), no es entendible cómo algo, que no es obligatorio, y no es como fumar, que afecta al de al lado, tiene esas reacciones.
Abrazotes

MARGA, se que eres sensible por tu blog; sé que me entiendes. Un beso,

Naty, veo que aunque no hayas pasado cerca de esta experiencia, lo entiendes. Muchos no lo entienden hasta que no les pasa. Gracias.
Un beso,

TitoCarlos dijo...

RUTH, gracias por la visita. Nos leemos.
Un beso,

Critter Venudo dijo...

Buena historia Tito Carlos!!! Me ha llegado. Tiene algo que ver con la realidad?? Un abrazote!! Gracias por los consejos de las camisetas!!!

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