viernes, 24 de abril de 2009

Su cara me suena

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Abel subió las anchas escaleras sin saber lo que se encontraría en el exterior. Al terminar, el sol le cegaba y tuvo que hacer visera con una mano para ver un parque en la acera de enfrente y edificios muy altos que creía reconocer; de algunas fotos quizá. Giró para orientarse y vio que sobre unas barandillas que bordeaban el hueco de aquella escalera un cartel con forma de rombo indicaba que era la boca de Metro de Plaza de España. Por aquel agujero del que había salido al aire libre entraba y salía constantemente una cantidad extremadamente alta de personas como para quedarse parado, así que se apartó y se dirigió a la esquina más cercana; la que hacía con Gran Vía.

Se quedó atónito ante las cristaleras de Starbucks Coffee; nunca había visto una cafetería con nombre extranjero del que no paraba de entrar gente, que salía rápidamente con un extraño vaso de plástico por el que humeaba un supuesto café. Pensó que sería por no caber tanta gente en su interior, y se preguntaba si era una zona con pocos lugares donde tomarse un café y una copita de coñac tranquilamente. La visión de tal espectáculo le hizo desearlo y se dispuso a buscar ese lugar que sin duda existía en alguna de esas calles cercanas. Subió por Gran Vía.

Pasó de largo ante un restaurante con nombre que le pareció mejicano y se detuvo ante un bar con una gran entrada. Era curioso; la barra, vacía de clientes, era muy pequeña en comparación con el tamaño del local que estaba atiborrado de mesas todas llenas de gente parlanchina comiendo y bebiendo con inusitada rapidez, tanto que quedó espantado y decidió seguir buscando en la acera de enfrente, más poblada de transeúntes. Sería por estar más soleada.

Justo enfrente del bar Cañas y Tapas hay un paso de peatones, y se dispuso a cruzar. Una mujer le sujetó del brazo fuertemente, ya que no tenía permiso para cruzar. Ante la mirada de asombro de Abel, la mujer le señaló el hombrecito rojo de la otra acera, al que miró con cara de suma ignorancia; de pronto lució el hombrecillo verde y le indicó de nuevo que ya tenía permiso para cruzar.

Mientras cruzaba, vio en la acera un grupo de personas caminando ante un teatro que anunciaba La bella y la bestia. “¿No era una película?”, pensó; pero se centró en el grupo de hombres que paseaba. Uno de ellos, de unos treinta y cinco años, bien trajeado y melena corta, le llamó la atención. No destacaba demasiado en altura, pero sí la fortaleza que parecía tener su ancho cuerpo. “Le conozco de algo” pensó Abel, y procuró acercarse disimuladamente, aunque andaban demasiado deprisa para él.

Al menos se frenaron para cruzar la calle General Mitre, lo que le daba un respiro, y pararon ante un espantoso bar que decía ser museo del jamón, como pensando si entraban o no. Abel se frenó sin quitar la vista del hombretón. ¿A quién le recordaba? ¿Un actor de cine, quizá?. Se lo tendría que preguntar, a pesar de la vergüenza que sentía, porque sabía que estaría rondando por su cabeza todo el día hasta dar con su identificación.

Los hombres señalaron hacia delante y dieron unos pasos. Justo al lado, sólo separado por un portal que parecía un hotel, había un lugar más elegante llamado De María o algo así que anunciaba parrilla y allí entraron. Abel dejó pasar unos segundos y entró al restaurante.

Nada más entrar vio sentarse al grupo en una gran mesa, pero el hombretón no estaba; puso cara de fastidio pero pensó que habría ido al baño y decidió esperar rechazando a un empleado del local que se interesó por su presencia. El hombretón apareció sonriente y se dispuso a ocupar su lugar en la mesa. Fue entonces cuando Abel lo abordó dándole unos toques en el hombro.

- Perdone, su cara me suena…
- ¡Papá! – respondió el hombretón, asombrado - ¿Qué haces tú aquí?
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31 comentarios:

Winnie0 dijo...

Hola mi Tito. INCREIBLE. Iba leyendo las lineas diciendome a mi misma...no bajes la mirada al final...¿cómo acabará ésto? No bajes hasta el final, sigue en orden leyendo....El final me ha sobrecogido y quiero decirte que creo habelo entendido a la perfección por eso me queda cierto halo de tristeza.
Hoy seguiré los comentarios de este relato con atención porque..dá para mucho.
Encierra...mucho ese final...¡qué pena! Lo imagino saliendo de esa boca de metro perdido y sin...sus recuerdos. Besos tito.

Alijodos dijo...

que sorpresa madre mia que sorpresa se llevo...buen relato amigo..

anapedraza dijo...

¡Ostras! ¡No me esperaba el final!

Que mal Tito Carlos, me lo he llevado al terreno del Alzheimer, da miedo pensar que puedas terminar peor que el protagonista. En fin.

¡Qué bien escribes! Segun ibas narrando iba yo andando al lado del protagonista, era como pasear.

¡Un fuerte abrazo!

MIGUEL

Anabel Botella dijo...

Un relato para pensar. El alzhéimer hace mella en muchas familias. Es como volver a cuando eras niño y todo te asombra, no compredes el mundo y caminas sin saber muy bien por dónde.
Me ha gustado mucho.
Saludos desde La ventana de los sueños.

Didac Valmon dijo...

me gusta, sobre todo el final es de !papá! jajajaja, y la descripciones de Madrid creo que te han quedado genial!
Un saludo

Mannelig dijo...

Es bueno, de verdad. A lo largo del relato, los signos muestran que el personaje es de alguna manera "diferente" en la ciudad, pero no se explica por qué, lo que acrecienta la curiosidad: ¿un niño, un ermitaño, un fantasma? El final resulta poético y realista al mismo tiempo, ya que aclara el misterio sin usar la terrible palabra que viene por sí sola a la mente del lector... Enhorabuena.

Abi E. dijo...

Vaya historia, me has tenido enganchado hasta el desenlace final, que confieso no me lo esperaba, pero me ha gustado.

Me suena a Barcelona, (cañas y tapas, General Mitre, etc).

Un saludo

Rosa Roja y ¿eres real?SI CLARO dijo...

Hola TITO!!!

Me has hecho vagabundear por Plaza de España y subir por Gran Via, y además me has traido recuerdos de la semana pasada por Madrid y justamente por donde tan bien describes.....los recuerdos que me ha traido tu historia son muy buenos, porque fue mi viaje a Madrid una huída....

Tu historia es sencilla, cotidiana, tierna y con un final que he de reconocer me ha nublado la mirada...he vuelto a releer la historia y con la segunda lectura las lágrimas si salieron de mis ojos y surcaron mi cara....

Que decirte, que me temo que te voy a coger mucho cariño, tengo una muy buena sensación contigo...

Por cierto, se huele a café y se saborean los oinchos de tortilla de tu relato...felicidades

Un beso con viejo sabor a MADRID

Mariana Castrogiovanni dijo...

Menudo viaje al futuro!! Excelente, cono nos tienes acostumbrados.
Un bezaso

Winnie0 dijo...

Veo que hemos ido todos por caminos parecidisimos...y la conclusión que yo saco es que no hay nada más inocente que un "anciano o un niño perdidos..."...

Sil dijo...

Vaya final...el relato es magnífico, y te quedás entre helado y sorprendido.
Me ha dejado sensación de tristeza, la desorientación del protagonista se te pega al alma...
Me gusta tu forma de escribir, hacés que no respire, hasta el punto final...

MUCHOS BESOS.

noelia dijo...

a mi tb me pasa que ves a alguien y dices de que me sonara su cara???feliz finde semana un besitoooo!!!

TitoCarlos dijo...

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios. No puedo contestaros a todos; ayer fue fiesta en Valladolid y hoy es puente, y hay que atender a la familia...
De todas formas, me alegro que la mayoría hayáis visto lo que yo he querido expresar, y siento haberos entristecido con una realidad, que en mi historia es incluso leve.
Un abrazo a todos,

José Manuel Beltrán dijo...

Pues que disfrutes de esa familia y ese puente. Me ha gustado el relato, Tito. Emoción hasta el final y buena descripción de los lugares así como las sensaciones del personaje.

Un abrazo desde mi ventana, ciudadano.
http://ventanademarbella.blogspot.com

Rosa Roja y ¿eres real?SI CLARO dijo...

Quería comentarte que siempre contesto a todo el mundo, antes o después, pero hoy te ahorro que vuelvas a mi blog y te envio mi respuesta.

A mi lo que se entiende por poesía no me sale creo que ni una sola estrofa...Que importa eso TITO??

A mi personalmente me gusta cualquier tipo de escrito que en el se vea lo más íntimo del ser humano y quizás lo que más vulnerables y frágiles nos hace....EL CORAZÓN...

Si consideramos poesía como letras impulsadas con cada latido, tú AMIGO...permiteme que te diga que ERES UN POETA....

Yo como habrás observado practico la prosa, pero en ella va mi más profundo ser, me gusta dar, y entregar y por tanto entrego y doy, creo que tu como escritor en prosa captaste mi mensaje, en prosa de mi entrada y además me hiciste mención y yo te agradezco desde lo más íntimo todo lo que me das y más viniendo de ti...

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS

BESITOS Y ABRAZOS LLENOS LLENOS DE CALOR....

Stanley Kowalski dijo...

Me trajiste un montón de recuerdos de cuando viví en Madrid unos meses y justo bien cerca de Plaza España!
Maravillosa y emotiva historia, con un final que marca la espantosa decadencia del ser humano, no importa cual fuere la enfermedad, pero el deterioro es terrible. Lo has plasmado magistralmente, para variar.

CHAPEAU TITO!!!

BESOTES Y BUEN FINDE PARA VOS Y CARMENCITA!!!!!!!!!


Gracias por el comentario que me dejaste, siempre encantador.

estoy_viva dijo...

Muy triste el final porque de el se desprende que tiene Azheimer, la enfermedad de este siglo, muy triste para las personas que conviven con ellos porque que no te conozcan que no se acuerden de que eres su hija es algo tan doloroso..(me llego muy adentro, porque lo he vivido de muy cerca).
Pero como siempre eres genial escribiendo no he podido parar hasta leer la ultima letra.
Con cariño
Mari

Andrea dijo...

Me ha encantado Tito, lo leí dos veces, el final triste, y me toca de cerca pero engancha desde el principio. Un beso grande.

SC| George dijo...

Sencional.
Vas leyendo y te pierdes cada vez más. Te adentras al bosque y te pierdes admirando cada detalle que te ofrece.
El final es sorprendete, basta el par de líneas escritas en los dos últimos renglones para soltarte a llorar.
¡¡¡ que manera de escribir!!!

Paula (Bera) dijo...

Hola Tito!
No me imaginé este desenlace en el final.
Me atrapó tu relato.
Tengo mi abu de casi 96 años, se olvida muchas cosas y muchos rostros, pero por suerte de mi no se olvida.
Hablar con ella es volver una y otra vez al pasado, a recordarle muchas cosas, pero lo que no olvida (y me llama la atención siempre) es su niñez y juventud.
Te mando un abrazo enorme y gracias por todo!!

Halatriste dijo...

El Alzeimer que cosa más chunga, me ha gustado.
Nos leemos

yoyoyo dijo...

sin palabras me has dejado. buen final

ulises dijo...

Cada vez me recuerdas más a Stephen King, manteniendo la intriga en cada palabra y cada frase en busca de un desenlace.
Diré a tu favor que casi todos los finales de King son una porquería, en cambio los tuyos son poco esperados y buenos.

Un saludo

milagros dijo...

Un relato precioso, con un final sorprendente.
¡Pobre hombre, qué desprotegido estaba!. Una enfermedad horrible el alzheimer.
Un abrazo.

maria jesus dijo...

Me ha sorprendido el final. Terrible enfermedad que mata en vida. Como siempre me ha encantado leerte. Un saludo

arena dijo...

sobrecogedor...me faltan palabras navegante.

Natalia Cerri dijo...

Tito!! Pero vaya hombre, tú sí que sigues sorprendiéndome. Y maravillándome. Y mirá hasta creo que se me ha pegado tu acento, no sé por qué estoy hablando de tú (jaja). Es increíble, tus historias me dejan una y otra vez perpleja, la sangre se me hiela por unos instantes, y me quedo muda frente a la pantalla, con tantas y tantas imágenes recorriéndome. Creo que felicitarte es poco, sólo podría decirte, no dejes nunca de escribir, ni regalar tantas sensaciones y emociones a través de tu letra. Pues sí, la verdad que la historia es bien fuerte, y eso que detallas de forma tan simple y natural todo, haces que sea trágico a pesar de no ahondar en especificaciones terroríficas, dejas abierta la puerta a la imaginación de una manera muy especial. Es maravilloso lo que haces. Muchos cariños desde Argentina.
Naty

Marga Fuentes dijo...

Un relato excelente, y un final inesperado. ¡Qué horror! y ninguno estamos libres de que nos ocurra.
Un beso y un abrazo,

Emma dijo...

Qué triste perder los recuerdos... olvidar lo vivido... solos en el mundo y lejos de cualquier otro. Porque simplemente se está ausente.

Qué bien bailas con las palabras TitoCarlos :) Un abrazo.

Thiago dijo...

jaaj si que ha sido muy de sorpresa, yo casi estaba ya pensando en un extraterreste, te advierto.

Pero no sé pq decias en el ultimo post (que voy a leer ahora para seguir el orden cronologico) que este post nos habia dejado triste.

Yo creo que es una alegría, de hecho yo vivo con mi abuela fantasma y todos tan contentos, jaaja

Bezos.

IBE dijo...

Impresionantes los escenarios, los olores y sabores, impresionante el final.

Pero, lo más triste, como bien dices, es que la realidad del relato es que ese olvido y desorientación es todavía leve para lo que le queda por pasar al personaje y a su familia.

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