martes, 24 de febrero de 2009

Mi segundo trauma

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Ya conoceis mi primer trauma; veamos el segundo....

Cuando era pequeño, en la escuela infantil, todos los años se rifaba un ramo esplendido de flores entre los nenes de cada clase para nuestra mamá, en el día de La Madre. Todos mis hermanos (conmigo, el pequeño, ocho) hemos ido al mismo cole, pero ningún año, a ninguno de nosotros, nos ha tocado el ramito.

Un año, mi compañero me dijo que le iba a tocar a él porque había traído una herradura. Ni idea de qué era eso, ¿una erra-qué?, pero el caso es que le tocó el susodicho ramo y regresé a casa con esa cantinela; todo el camino pensando como podía amañarse una rifa con la sola presencia de un artefacto que desconocía.

En casa se lo comenté a mi padre, que sabía mucho de muchas cosas... con un pequeño error: "Papá le ha tocado el ramo a un niño porque se ha llevado una herramienta a clase metida en la cartera". Mi padre estaba leyendo el periódico, y comenzó a dar pequeños botecitos, como un hipo rápido y muy seguido, y con una sonrisa exagerada me dijo: "No te preocupes (ji, ji), el año que viene te doy una bien grande para que te toque (ji, ji, ji)"

Ya os he contado cómo es mi familia; se comentó el caso en la cena, y todos estaban con una sonrisa muy amplia, incluso algunos reían sonoramente, eramos todos muy felices...

Al año siguiente, se lo recordé a mi padre, que me sorprendió que no se acordara, pero volvió a sonreir como el año anterior, y entre sus risitas, las de mi madre y las de mi hermana que me llevaba al cole, me dió lo que se llama una llave de perro enoooorme: "(ji, ji) llevate ésta, (ji, ji, ji) es la mas grande que tengo. (ji, ji, ji....) Seguro que con esta te toca (¡Ja, ja, ja...!)". Entendía que fueran felices, ¡pero taaanto!. El caso es que tuve que cambiar mi cartera por otra más grande que había por casa para que cupiera semejante armatoste de madera y hierro.

Cuando era pequeño las carteras no llevaban ruedas, y si llevaba la cartera en una mano, casi me tunbaba hacia el otro lado para equilibrar; así que opté por llevarlo delante con las dos manos, pero era imposible. Al final me la puse en el hombro y entré en clase sudando y todo el mundo me miraba. Le dije al compañero (esta vez era otro): "Este año me toca a mí, porque traigo una herramienta enooorme." Pero no me tocó el jodío ramito, le tocó al compañero que no había traido herramienta alguna.

Llegué a casa sudando y muy, muy pero que muy, cabreado. Hubo muchas risas y ya no entendía tanta felicidad...; entendía otra cosa.

P.D. Se lo dedico al famoso Goscini y a sus historias del Pequeño Nicolás.
La foto es una llave de perro... mas pequeña que el de la historia.

19 comentarios:

danimetrero dijo...

Segundo trauma superado. Te han criado con muy buen humor pero sin malicia.

quéinsólito dijo...

jajaja! pobrecito!...desde luego...las inocencias es lo que tienen...yo con lo mal pensado que soy ya estaba pensando en otro tipo de "herramienta"...menos mal que no!

Un saludo!

Stanley Kowalski dijo...

Adoro tus traumas de la infancia! Sabés que hacés con este tipo de relatos? Reverdecés la inocencia, algo que está absolutamente perimida pero que deberíamos recuperar. Un poco de inocencia, un toque de candor le da a la gente una luz muy singular. Me fascinó.

BESOS

kuoremio07@gmail.com.ar dijo...

Tampoco yo e ganado nada, en el cole y se lo que sentiste!.

Lindos recuerdos, si tu te ríes con ellos!.besos

El chache dijo...

Madre mia los traumas infantiles... son una cosa.
Un saludete

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Te hicieron cargar algo tan solo para darte la lección de que esas cosas no sirven.
Pero a mi manera de ver es muy cruel la forma en que se efectuó el aprendizaje.

Saludos

PD. Por acá no se dice cartera, se dice mochila y bien te la puedes cargar en la espalda o en la actualidad tiene rueditas

Paco dijo...

Un episodio interesante. Quien no ha tenido un trauma parecido en su infancia.

Las carteras de antes nos dejaban "ladeados". Suerte tienen los niños de ahora con las modernas carteras con ruedas. Claro que hay quine lleva unas michilas mas grandes que sus espaldas. Estos si que tendrán un buen trauma...

Un abrazo

Winnie0 dijo...

¡Inocente! ¡qué majo! No tengo palabras...eso sí me he echado unas risas. Besos

anapedraza dijo...

Un poco cabroncetes tu familia, con todo el respeto, aún así yo creo que te han educado muy bien, el buen humor que tienes seguro que en parte es por ellos.

Un abrazo.

MIGUEL

AliciA dijo...

Bueno, seguro que a ti se te hizo enorme después de cargar con ella, jajaja!

Me sumo a Danimetrero: al menos te criaron con buen humor!

TitoCarlos dijo...

¡Claro que he superado todos estos traumas! Al día siguiente ya estaban superados.
La inocencia da muchas risas, pero gracias a las bromas a su costa, se madura mejor.
Sería bueno, efectivamente, no perderla, dejar de avergonzarnos y utilizarla a menudo. Sobretodo recordarla con una sonrisa y escribirla; compartirla.
Celia, no lo recuerdo como algo traumático de verdad; lo recuerdo con dulzura y me río de mi mismo; sanamente.
Eso sí; ahora me río de todo el mundo, y con todo el mundo que también se ría de mi.

Gracias a todos.

Lola Mariné dijo...

Me he divertido mucho con el relato de tu trauma. Angelito...

Martikka dijo...

Vaya con tus traumas...ja,ja!
TIenes un premio en mi blog. Cuando puedas, te pasas, ok?

TitoCarlos dijo...

Lola: Rie, rie... te dejo. Ya te contaré más.

Martika: tomo nota. Ya tengo los premios, me los concedió Mariana Castrogiovanni de PsicoGym, pero en el blog he añadido tu reconocimiento. Viniendo de tí, es todo un cumplido. Te debo una.

Luz de Gas dijo...

La guasa que tiene en tu familia, vaya tela.

Un abrazo

liferose-mariqui dijo...

que bonita es la infancia y que jodia tu familia... la verdad que a mi me a pasado mucho de lo mismo por eso de ser la inocente pequeña de lafamilia.... realmente es una educacion de verdad!! jeje

TitoCarlos dijo...

Luz de gas: No veas! Pero de vez en cuando me vengo.....
mariqui: si te digo la verdad, aquí cuento mis traumas por su culpa, pero por ahora no cuento los que alguno haya tenido por la mía. (Je, je,je!)

Andrea dijo...

Jaja, tu familia era la leche! Esas cosas las vives mal en el momento pero luego, a la hora de recordarlas, resultan entrañables, hasta nos vemos haciendo lo mismo a nuestros hijos verdad? un beso

Odi Noyola dijo...

^-^ jajaja. ke chulo /cool.

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