domingo, 15 de febrero de 2009

Mi primer trauma.

Generalmente nunca hablo de mí en mis entradas, pero como veo que todos lo hacéis, me he lanzado y he decidido empezar con los traumas infantiles.

Quizá solo cuente éste, por ser del que me acuerdo con más claridad, y por ser el único que ha corrido de boca a oreja por toda mi familia. Ya lo saben casi todos, así que ¡Qué mas dá!.

Yo ya soy mayor, así que entenderéis que cuando yo era niñín, mis hermanos (7, y yo 8) escribían cartas de esas que se meten en un sobre cerrado con un sello de Franco y apuntando la dirección van a un buzón que hay en medio de la calle.

En aquella época, el ser el pequeño de la casa (yo) significaba, entre otras cosas, ser el recadero de la familia. Todos los días iba a comprar el periódico (edición vespertina) y una cervecita fría a mi padre (no teníamos nevera). Esto entre otras cosas, porque con tanto hermano, siempre había alguna carta para echar al buzón. Y siempre con la misma consigna: "Recuerda decirle al buzón a donde tiene que enviar la carta". Inocente de mí, ahí me veis empinándome para meter la carta por la boca del buzón y dando un grito para que no hubiera dudas: "¡ A Toledo!".

Podéis empezar a reír. Os dejo un rato.


Pero por si sólo os habéis sonreído, continúo.

He aquí que recién terminada la carrera, uno de mis hermanos decide casarse. Imaginaros la montaña de invitaciones que me hicieron ir metiendo en sobres, todos igualitos, y cómo sudaba pensando en el jodido buzón. Yo preparaba los sobres, mi hermano iba escribiendo direcciones, y cuando había un montoncito asimilable bajaba al buzón. Los metía con esfuerzo de uno en uno y muy serio iba leyendo el destino y lo cantaba a grito pelado: "¡A Barcelona!....¡A Bilbao!.... ¡A Sevilla la Nueva!....¡A Leganés!....."

Cuando bajé la segunda vez había un corrillo de gente que a distancia prudente, se reía sonoramente cada vez que cantaba el destino de la misiva ante mi mirada seria, y ya cabreado. "Pues sí que tiene gracia la cosa. Está mal que se rían de un pobre niño que solo cumple con su obligación". Bajaría al buzón unas siete veces, y todas las veces lo mismo.

No sé en qué momento de mi inocente existencia, caí en la cuenta de que todo era una broma de mis hermanos, pero de vez en cuando pasa ante mí el recuerdo de un montón de caras de gente del barrio que infinitas veces se han reído de mí. Y muero de vergüenza.

Pasó mucho tiempo, he tenido hijos y muchísimos sobrinos, y un día lo comento en una fiesta familiar y tras muchas risas, ningún hermano podía creer que hubiera sido capaz de hacerles caso en una cosa tan tonta.

Bueno, he sobrevivido al trauma y me sigo llevando bien con ellos..... a pesar de todo.

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20 comentarios:

Gatos Chulapos dijo...

Si, lo reconozco : me he reído de lo lindo con esa historia, pero es comprensible tu inocencia.

Es una anécdota entrañable, deberías poner mas así

TitoCarlos dijo...

Gracias, Gatos chulapos, por pasarte por aquí. Intentaré poner más.

El chache dijo...

Pues a mi me parece perfectamente normal que el hermano pequeño se fie de lo que le dicen los mayores. Es una anecdota genial.
Me ha encantado.
Pero te digo una cosa, tal y como esta el correo en Sevilla la Nueva todos deberiamos gritar cuando una carta viene hacia aqui, para ver si el cartero se da mas prisa.
Un saludete

Luz de Gas dijo...

Bendita inocencia

TitoCarlos dijo...

Chache: pues yo me sigo avergonzando.....

Maybellene dijo...

Jajaja, pobrecito... qué inocentes somos cuando somos pequeños... Aunque bueno, la mayoría de los niños de hoy en día, dudo que hicieran algo así, si acaso harían un graffiti al buzón, después de pillar "jachís" al de la puerta del cole.. XDDD

Pues sí, anímate a contar anécdotas personales de este tipo ;)y si así te liberas de traumas infantiles, mejor, jajaja

Martikka dijo...

Ja,ja! Me he reído mucho. Pobre niño inocente...Pero me parece una anécdota deliciosa, incluso mágica. Supongo que para tí era como una consigna, una instrucción al buzón: ¡a Toledo!¡a Barcelona! y ahí que se iba la carta.
Es maravilloso y da para un relato.

Stanley Kowalski dijo...

Me parece un relato adorable, tenés una ternura envidiable.

BESOS

PD: Cuántos hermanos!! Yo tengo 3 y no sé que hacer con ellos!!

Andrea dijo...

Me has hecho reír, Tito. No se te ocurra avergonzarte.. es una anécdota genial para contar a la familia. Un beso

Winnie0 dijo...

Queridisimo Tito Carlos: GENIAL absolutamente GENIAL. Felicidades a tu familia. Me esto riendo sola. Tengo que decirte que soy la pequeña de 9 y una así todavía no me la han jugado. Insisto GENIAL. Besos gordos.

Colo dijo...

Ayyy es preferible esa inocencia a ser malo no crees?
Me dio risa y si te ries tu de de ti mismo estaria buenisimo!

Un beso

Capazorros dijo...

Yo también lo hacia, aún lo sigo haciendo.
Pasaba por aquí.
Un saludo.

danimetrero dijo...

Seguro que cada vez que echas una carta al buzón todavia te sigues acordando y lo dices en bajito. Muy entarñable la historia, Un saludo.

kuoremio07@gmail.com.ar dijo...

SIEMPRE LOS HERMANOS MAYORES SE APROVECHAN DE LA INOCENCIA DE LOS MAS PEQUEÑOS. ES UNA ANÉCDOTA MUY GRACIOSA!

TitoCarlos dijo...

Gracias a todos por solidarizarse conmigo y animarme a superar este pequeño trauma.
Sí, muy bajito, casi sin mover los labios, sigo haciéndolo cuando tengo que echar una carta a un buzón, y sigo mirando alrededor por si alguien me ve. Los e-mail, para mí, han sido una bendición.
Stanley, si no sabes que hacer con tres hermanos, qué harías con 7 hermanos, 4 cuñadas, 2 cuñados, 2 hijos, 15 sobrinos, 13 ¿Cuñao-sobrinos? y unos 17 sobrinos-nietos, ¿eh?. Pues contar historias y reunirte con ellos de vez en cuando en una juerga asombrosa.
Efectivamente es preferible ser inocente a ser malo; eso dice mi conciencia, pero me las dan cuadradas y siento una pequeña vergüenza, aunque sigo riéndome de mí mismo.
winnie0: A lo mejor por eso soy mas espabilado....

Un besazo a todos.

anapedraza dijo...

¡Serán mamones! ¿No has pensando en vengarte de ellos? no me hagas caso, se me va la fuerza por la boca.

Se ha perdido escribir cartas, incluso ahora es difícil hasta encontrar un buzón.

Me acuerdo que de chinorri para decir besos y abrazos ponía cruces y círculos, por ejemplo:

XXXOOO = tres besos y tres abrazos.

MIGUEL

P.D. Perdona por llegar tan tarde, el fin de semana desconecto.

Un fuerte abrazo

AliciA dijo...

Cuando yo era pequeña, creía que las Islas Canarias estaban al lado de Cádiz, en un recuadro, como siempre salían en los mapas...

;P

Critter Venudo dijo...

Ay que malvados son los niños cuando quieren, ¿verdad? lo peor es cuando las bromas no son tan de niños. Al menos una cosa tienes clara que es la de enviar cartas, un abrazote.

Silvia Beatriz dijo...

Es una anécdota preciosa. Me encantó leerla. Cuán inocentes somos de niños, y que pena haber perdido esa dulce inocencia.

Azucala dijo...

Jajaj esto me ha gustado, me has echo reír, pero reír de que me duele la boca de mi estomago. Un placer leerte y un abraso, es la primera vez que le leo, pero volveré ya le encontré.

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